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Esta hembra, uno de 24 elefantes transportados por aire de Zimbabue a China, en julio de 2015, sufrió una herida mientras estuvo encerrada en las instalaciones de cuarentena de Qingyuan. La ministra del ambiente de Zimbabue dijo que su país está dispuesto a exportar más elefantes a China este año.
 
 
Esta hembra, uno de 24 elefantes transportados por aire de Zimbabue a China, en julio de 2015, sufrió una herida mientras estuvo encerrada en las instalaciones de cuarentena de Qingyuan. La ministra del ambiente de Zimbabue dijo que su país está dispuesto a exportar más elefantes a China este año.
Foto: Nature University
 
 

Podrían vender más elefantes africanos a China este año

Autor: Adam Cruise Fecha: 2016-01-07

En octubre de 2014, decenas de elefantes jóvenes fueron separados de sus grupos familiares en el Parque Nacional Hwange de Zimbabue, donde permanecieron encerrados en una unidad de captura hasta julio de 2015. Fue entonces cuando 24 de ellos volaron a la instalación de cuarentena de Qingyuan, en la provincia de Guangdong, antes de transferirlos al Parque Safari Chimelong, también en Guangdong.

Oppah Muchinguri, ministra zimbabuense del ambiente, agua y clima, dijo que capturarán más fauna del país para enviarla a China, donde tendrán más seguridad y mejores condiciones, informó China Daily. Muchinguri fue entrevistada la víspera de Año Nuevo, durante un recorrido por el centro para conservación de animales y plantas Qingyuan, en Guangdong.

“Nos complace que animales africanos jóvenes estén bien albergados aquí, en China”, agregó. “Estamos dispuestos a exportar más en los próximos años, pues ayudaría a la preservación de animales salvajes”.

No obstante, en septiembre de 2015, National Geographic informó que los elefantes de China eran maltratados y su salud estaba desmejorando.

Según una base de datos producida por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), organismo internacional que establece las políticas para comercio de fauna, Zimbabue exportó ocho elefantes a China en 2012. De ellos, solo cuatro sobrevivieron al viaje. Otros tres murieron poco después de llegar, quedando nada más un superviviente.

La exportación de elefantes está aprobada por CITES, a condición de que el comercio de animales individuales o plantas no amenace la supervivencia de la especie a largo plazo. (Lee: 2016 podría marcar el cambio en la lucha por los elefantes)

Los elefantes de zoológicos mueren antes de tiempo

Un informe del Seattle Times, publicado en 2012, halló que la tasa de nacimientos de elefantes en zoológicos estadounidenses no ha compensado la tasa de mortalidad, lo que conducirá a la extinción demográfica de paquidermos en zoológicos nacionales en los próximos 50 años. La mitad de los elefantes documentados en el estudio murió hacia los 23 años, alrededor de un tercio de la expectativa de vida en la naturaleza, que es de 50 a 60 años.

El informe agregó que la tasa de mortalidad infantil de los elefantes de zoológico es de 40 por ciento, casi el triple de la tasa natural en estado salvaje, tanto en Asia como en África. La mayoría falleció por lesiones o enfermedades relacionadas con el cautiverio: padecimientos de patas y articulaciones, trastornos reproductivos, infertilidad, y conductas aberrantes como infanticidio.

Según Marc Bekoff, profesor emérito de ecología y biología evolutiva de la Universidad de Colorado, Boulder, y cofundador, junto con Jane Goodall, de Etólogos por el Tratamiento Ético de los Animales, “la investigación científica detallada y a largo plazo ha demostrado, ampliamente, que la captura y separación de los elefantes jóvenes trastorna los grupos sociales, y causa un sufrimiento intenso en los animales cautivos y los que quedan atrás”. Esto, agregó, hace que “la importación propuesta sea mucho más cruel e inmoral”.

¿Demasiados elefantes?

No obstante, según China Daily, Muchinguri justifica la decisión gubernamental de exportar más elefantes con el argumento de que Zimbabue tiene demasiados paquidermos salvajes: cerca de 85,000, según sus cálculos, lo que representa 40,000 más que la cifra publicada por el Grupo Especialista en Elefantes Africanos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), entidad que produce la lista internacional, mundialmente aceptada, sobre el estado de conservación de la especie.

“Debido al mal clima, que incluye sequías, ya no podemos conservar la gran población de elefantes. Consumen gran cantidad de agua, y necesitan montones de comida, cosas que no podemos costear”, dijo Muchinguri.

“Preferimos exportar y vender más elefantes y otros animales a quienes estén dispuestos a cuidar de ellos”, insistió.

Cynthia Moss, directora del Proyecto de Investigación Elefantes de Amboseli, en Kenia, asegura que existen “otras opciones de gestión, incluyendo gestionar puntos de agua, crear corredores, y translocación local, que son las mejores prácticas aceptadas actualmente”.

Si se determina que un ecosistema tiene más elefantes de los que puede sustentar, la decisión de separar a los elefantes jóvenes de sus madres y someterlos a una vida de cautiverio sería, en opinión de Moss, “regresar a las prácticas que hoy se consideran anticuadas en la gestión moderna de la vida salvaje”.

Un compromiso con la protección de la fauna

En noviembre de 2015, durante su primera visita de estado a Zimbabue, el presidente chino Xi Jinping dijo que su país tiene el compromiso de proteger la fauna y que brindará a Zimbabue más asistencia para ese fin.

“China confiere gran importancia a la protección de la vida salvaje y ha tenido logros notables en la conservación de hábitats salvajes y en reproducción”, declaró Xi, mientras visitaba un santuario de fauna en las afueras de Harare, capital zimbabuense.

Pero China no es el único país decidido a importar elefantes africanos para sus zoológicos.

Hace poco, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos hizo pública una solicitud de permiso para importar 18 elefantes salvajes jóvenes capturados en Suazilandia, la cual fue presentada conjuntamente por el Zoológico de Dallas, Texas, el Zoológico Henry Doorly de Omaha, Nebraska, y el Zoológico del Condado de Sedgwick, Kansas. La decisión de otorgar el permiso es inminente.

Los zoológicos argumentan que no hay un lugar seguro en África para enviar a los animales y que al recibirlos, están contribuyendo a la supervivencia de la especie.

Sin embargo, muchos expertos, incluidas Phyllis Lee, directora del Proyecto de Investigación Elefantes de Amboseli, y Joyce Poole, codirectora de Elephant Voices, aseguran que los zoológicos “no cumplen un propósito creíble en la conservación”. Y la razón es que ninguno de los elefantes o sus crías regresarán a la naturaleza, “el estándar de oro de la conservación”.

La postura del Grupo Especialista en Elefantes Africanos de IUCN es que la reproducción en cautiverio no hace ninguna contribución efectiva a la conservación, y el grupo no respalda sacar a los elefantes africanos de la naturaleza para usarlos, de forma alguna, en cautiverio.

En palabras de Marc Bekoff: “La complicidad vergonzosa de los zoológicos se vende como ‘conservación’, cuando no es más que una transacción comercial para reabastecer sus exhibiciones de elefantes”.

 

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