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El cisne común o blanco (Cygnus olor) fue grabado por un ornitólogo haciendo 'windsurfing'.
 
 
El cisne común o blanco (Cygnus olor) fue grabado por un ornitólogo haciendo 'windsurfing'.
Foto: Lukas Divoky
 
 

Los cisnes hacen 'windsurf' para desplazarse por el agua

Autor: Traci Watson Fecha: 2016-11-17

 

Cuando se deslizan lentamente por un lago, los cisnes son el epítome de la elegancia. Pero nuevos hallazgos demuestran que al menos una especie de cisne necesita velocidad: presentamos aquí el primer caso documentado de cisnes haciendo windsurfing.

La primera vez que Olle Terenius, de la Universidad de Ciencias Agrícolas de Suecia, vio un objeto blanco que cruzaba velozmente la superficie de un lago en 1999, creyó que era una bolsa de plástico que arrastraba el viento. Pero le sorprendió descubrir que se trataba de un cisne común o blanco (Cygnus olor) viajando “a una velocidad excepcional”, escribió en un estudio publicado en la edición más reciente de Wilson Journal of Ornithology. El ave llevaba las alas arqueadas sobre el lomo, en una pose llamada busking, que los machos utilizan para intimidar a sus rivales.

Quince años después, Terenius volvió a ver cisnes haciendo windsurfing e incluso usó su celular para grabar en video a un ejemplar que recorrió 400 metros a una velocidad aproximada de 5 kilómetros por hora.

 

Mira a un cisne común haciendo windsurf en un lago. 

 

 

Parece que el windsurfing reduce mucho el esfuerzo de estas aves. Según los cálculos de Terenius, si un cisne común nadara por sus propios medios a 5 kilómetros por hora, el esfuerzo sería equivalente al de un humano jugando squash; en otras palabras, consumiría 12 veces más energía por segundo que durante el reposo.

Endémicos de Eurasia, aunque comunes en América del Norte, los cisnes comunes suelen desplazarse majestuosamente con un pataleo reposado pues, con un peso promedio de 9 a 11.5 kilogramos y envergaduras de hasta 2.5 metros, tienen pocos depredadores de los cuales deban escapar o preocuparse. Y además, mover todo ese peso requiere de mucha energía.

Eso sí, pese a su ritmo pausado en el agua, los cisnes son corredores muy rápidos. En experimentos no relacionados, un cisne común alcanzó una velocidad máxima de 35.4 kilómetros por hora, aventajando con mucho a un investigador que había corrido con un equipo de carrera a campo traviesa en la universidad. “No hubo comparación –dice Bret Tobalske, director del Laboratorio de Vuelo de la Universidad de Montana, quien participó en el estudio-. Aquello fue como un auto de carreras contra una furgoneta”.

En cambio, en el agua, la velocidad de nado típica del cisne común es de 2.5 kilómetros por hora, informa Kevin Wood de Wildfowl & Wetlands Trust, Gran Bretaña, quien ha estudiado a estas aves.

Los cisnes ciertamente aumentan la velocidad impulsándose con sus grandes patas palmeadas, pero no recorren grandes distancias a gran velocidad sin ayuda del viento, señala Terenius.

Y el video del celular de Terenius confirma el argumento de que los cisnes “usan el viento para acelerar”, dice Chris Perrins, el Guarda de Cisnes oficial de la reina Isabel II y ornitólogo emérito de la Universidad de Oxford, Gran Bretaña. Perrins tiene la teoría de que las aves descubrieron el truco cuando arquearon las alas (busking) y atraparon el viento por casualidad.

 

 

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Un cisne común puede hacer windsurf levantando sus alas y cola en esta postura.

Foto: Blickwinckel, Alamy

 

Pero Frank Fish, biomecánico de la Universidad West Chester, tiene algunas dudas. “No sé qué hacen con las patas”, dice. Tal vez los cisnes recurren a una combinación de viento y fuerza de propulsión. Por otra parte, Fish duda que el cisne del video esté desplazándose a 5 kilómetros por hora porque, debido a las limitaciones físicas, es muy improbable que una embarcación con las dimensiones de un cisne pueda navegar a esa velocidad.

Aún así, Fish infiere que los cisnes aprovechen la fuerza eólica. “No hay otra razón para que desplieguen las alas de esa manera”, reconoce.

Terenius responde que está seguro de que los cisnes no pataleaban, pues sus movimientos habrían sido más erráticos. No obstante, acepta que su cálculo de velocidad no es definitivo.

“En cualquier caso, la velocidad es muy alta –dice-. Lo ves y no puedes creerlo”.

 

 

 

 

Mira estas fotografías de diferentes y coloridas especies de patos:

Foto: Shutterstock

 

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