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Foto: Joanna Pędzich-Opioła, Flickr
 
 

Las historias que se ocultan detrás del Taj Mahal

Autor: National Geographic en español Fecha: 2017-06-26

 

Este mes se conmemora el aniversario luctuoso de la mujer que inspiró el Taj Mahal, uno de los monumentos más famosos del mundo. Y nos pareció interesante recordar la historia, no solo del hermoso complejo de edificios y del amor que motivó su construcción.

A la sombra del Taj Mahal se oculta el trágico destino que corrieron sus constructores y un golpe de estado que selló el destino de un emperador mogol abrumado por el dolor.

 

La Elegida del Palacio

Arjumand Banu Begum nació el 1 de septiembre de 1593 en el seno de una familia persa noble. Su padre, Abdul Hasan Asaf Khan, era el hermano mayor de Nur Jehan, lo que la convertía en sobrina de la primera consorte del cuarto emperador mogol Mirza Nur-ud-din Beig Mohammad Khan Salim, mejor conocido como Jahangir.

Jahangir era el cuarto emperador mogol y padre del príncipe Khurram (o Yurram), quien nació en enero de 1592, fruto de la unión de Jahangir y una de sus esposas, la princesa rajput Bibi Bilqis Makani. Se cuenta que, cuando Arjumand y Khurram se conocieron, hacia 1607, el joven quedó prendado de la muchacha y se comprometieron de inmediato, aunque ella solo contaba 14 años. Y a partir de ese momento, se convirtió en el amor indiscutible de su vida.

Sin embargo, la pareja tuvo que aguardar cinco años para la ceremonia nupcial, que se celebró en 1612, pues los astrólogos consideraron que era la fecha más auspiciosa para la felicidad del matrimonio. Tras la boda, Khurram la encontró de “una apariencia y carácter superior a las mujeres de su época”, por lo que le otorgó el título de Mumtaz Mahal Begum, la “Elegida del Palacio”.

 

Arjumand Banu Begum, la mujer que inspiró el Taj Mahal, uno de los monumentos más famosos del mundo.

Foto: Rayaraya, Wikimedia Commons

 

Esto fue muy significativo porque, previamente, Khurram había tomado otras tres esposas por su derecho polígamo. Y, no obstante, según los cronistas de la corte, a partir de su enlace con Mumtaz Mahal, la relación con sus consortes no fue más que “el estado de matrimonio. La intimidad, la atención, el afecto y el favor que Su Majestad tuvo para la Cuna de la Excelencia (Mumtaz Mahal) superó en mil veces lo que sentía por cualquier otra mujer”.

Mumtaz Mahal fue descrita como una mujer cálida, sin aspiraciones políticas, que solía intervenir a favor de los pobres y desamparados. En cuanto a su apariencia, los poetas y artistas glorificaron su belleza, gracia y compasión.

A lo largo de su unión de 19 años, la pareja mantuvo una relación estrecha y de gran confianza, al extremo de que Khurram, al ascender al trono como Shah Jahan, entregó a su mujer el sello imperial, y viajaba con ella por todo el imperio mogol, incluso en sus campañas militares.

En esas casi dos décadas tuvieron 14 hijos, de los cuales solo sobrevivieron 10. De hecho, Mumtaz Mahal murió dando a luz al último de ellos en 1631una niña llamada Gauhara Begum-, cuando acompañaba a su marido durante una campaña militar en la meseta del Decán. Fue sepultada temporalmente en un jardín amurallado conocido como Zainabad, construido por un tío del emperador a orillas del río Tapti.

 

Empieza la leyenda

Como cabe suponer, el dolor hizo que Shah Jahan se derrumbara. Vistió de luto, y se mantuvo alejado de la vida pública durante un año. Cuando reapareció, el pueblo quedó atónito de verlo tan envejecido en apenas unos pocos meses. Tenía el cabello canoso, el rostro arrugado y la espalda encorvada. Su hija mayor, Jahanara Begum, tuvo que ayudarlo a retomar las riendas del imperio, y terminó ocupando el puesto de su madre en la corte.

Pero el emperador nunca tuvo intenciones de abandonar el cuerpo de su amada esposa en Burhanpur, de manera que, en algún momento de 1631, ordenó la exhumación e hizo que Jahanra Begum y su hijo, Muhammad Shuja, lo transportaran en un féretro de oro hasta la ciudad imperial de Agra, donde lo sepultó en un pequeño edificio junto al río Yamuna. Fue entonces cuando el viudo se propuso diseñar un monumento espléndido para honrar a la mujer que fuera el amor de su vida.

A tal fin, convocó a los mejores constructores y especialistas de la época. Ordenó que construyeran el mausoleo con mármol, el cual fue transportado en carretas tiradas por bueyes, búfalos, camellos y elefantes desde las canteras de Makrana, Rajastán, localizadas a más de 300 kilómetros de Agra. El otro material más común es la arenisca roja, utilizada en fuertes y palacios musulmanes de periodos anteriores al reinado de Shah Jahan. Esta piedra se combinó con mármol negro para levantar las murallas que rodean el complejo y para construir algunas de sus estructuras secundarias.

Para las decoraciones, el emperador hizo traer turquesas tibetanas, lapislázuli afgano, zafiros ceilaneses y cornalinas de Arabia. En total, el mármol de la tumba de Mumtaz Mahal quedó incrustado con 28 tipos de piedras semipreciosas y gemas, incluyendo diamantes.

 

Shah Jahan comenzó la construcción de este homenaje para su amada esposa en la ciudad de Agra.

Foto: pilesasmiles, iStock

 

Cuenta la leyenda que, terminada la construcción, en 1653, el emperador cegó y amputó las manos a los arquitectos y artífices que trabajaron en el monumento, para que nada pudiera opacar la majestuosidad del Taj Mahal.

En 1658, Shah Jahan enfermó y así dio inicio una breve guerra de sucesión entre sus herederos, los hermanos Aurangzeb, Muhammad Shuja, Murad Bakhsh y Dara Shikoh. Aurangzeb, general que obtuvo gran experiencia durante la guerra de la meseta del Decán, resultó vencedor y en un golpe de estado, derrocó a su padre poniéndolo bajo arresto domiciliario en el palacio, coronándose en 1658.

Shah Jahan languideció en el palacio imperial de Agra durante ocho años hasta su muerte, en 1688. Aurangzeb ordenó que fuera sepultado junto a su madre, y mandó instalar un cenotafio junto al de ella en la sala principal del Taj Mahal, en vez de construirle un mausoleo propio como dictaban la tradición y su rango de emperador.

 

El mármol es el material predominante en esta magnífica construcción.

Foto: Gosiek-B

 

 

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Los amantes del Taj Mahal

El Taj Mahal fue erigido entre 1632 y 1653 en la ciudad de Agra, en el estado indio de Uttar Pradesh, a orillas del río Yamuna. No se trata de una construcción única, sino de un complejo que abarca 17 hectáreas que incluyen una gran mezquita, una casa de huéspedes y jardines, si bien el componente más conocido es el mausoleo, con su cúpula de mármol blanco.

El Taj Mahal es considerado el ejemplo más hermoso de la arquitectura mogola, con una combinación de elementos islámicos, persas, indios y hasta turcos. El conjunto está rodeado en tres lados por una alta muralla almenada de arenisca roja; el cuarto límite (norte) lo forma el río Yamuna. En el lado sur se alza un edificio monumental de arenisca roja llamado darwaza, que es la entrada principal del complejo. La construcción original incluía dos grandes puertas de plata, las cuales fueron desmontadas y fundidas en 1764.

Al trasponer la darwaza se llega a un jardín cuadrado de 300 metros, en cuyo centro hay un estanque de mármol donde se reflejan los edificios, los cuales crean una ilusión de simetría. El jardín está dividido en cuatro cuadros debido a los cuatro canales que confluyen en el estanque. A su vez, cada cuadro del jardín está dividido en cuatro cuadros por los senderos que los cruzan: un total de 16 cuadros con canteros de flores alrededor del estanque central. Este jardín se conoce como Charbagh, o gran jardín central, y es un diseño introducido en India por Babur, primer emperador mogol, y representa los jardines del Paraíso.

Luego de cruzar el jardín se encuentra el mausoleo de Mumtaz Mahal, en el extremo norte. Es el foco visual del Taj Mahal, aunque no se sitúa justamente en el centro del conjunto. Es la estructura más emblemática del conjunto: un edificio simétrico con iwan (portal saliente) y coronado con una enorme cúpula.

Toda la estructura descansa sobre un pedestal cuadrado, y el espacioso interior está dividido en numerosas salas. De ellas, la central alberga la cámara mortuoria o sala principal del Taj Mahal, la cual está decorada con finas paredes de mármol incrustadas con piedras preciosas. Es una habitación octogonal que permite el ingreso por cualquier lado, pero solo está permitido entrar por el lado sur.

Allí pueden verse los dos cenotafios, orientados de sur a norte, siguiendo la misma orientación que los cuerpos de los emperadores, que yacen en una cámara relativamente sencilla debajo de la sala principal, con los rostros vueltos hacia la derecha, en dirección a Meca.

 

enotafios de Mumtaz Mahal y Shah Jahan, juntos en una habitación del Taj Mahal.

Foto: Rachel Tara, Flickr

 

Todo el Taj Mahal gira en torno de los cenotafios, copias idénticas de las losas que se encuentran en el sepulcro del piso inferior. El de Mumtaz Mahal ocupa el centro exacto de la sala principal. Descansa sobre una base rectangular de mármol, de 1.50 por 2.50 metros, donde también hay una urna pequeña de mármol. Base y urna están incrustadas con un delicado trabajo de gemas. Las inscripciones caligráficas son plegarias por Mumtaz y la tapa de la urna está decorada con una pequeña tablilla para escribir.

El cenotafio de Shah Jahan se encuentra junto al de su esposa, al oeste, y con el que se rompe la simetría de la sala principal. Es más grande que el de Mumtaz Mahal, pero por lo demás, contiene los mismos elementos: una urna más grande sobre una base alta, con hermosa decoración caligráfica y floral, e incrustaciones de gemas preciosas. La tapa de la urna está rematada con la escultura de una pequeña caja con plumas para escribir.

El vocablo Taj deriva del persa, lenguaje del imperio mogol, y significa “corona”, en tanto que Mahal es una abreviación del nombre formal que Arjumand Banu Begum recibía en la corte: Mumtaz Mahal, la “Elegida del Palacio”. Así pues, Taj Mahal hace referencia a la “Corona de Mahal”, y se ha interpretado como la “Corona del Palacio”.

 

Se calcula que el Taj Mahal es visitado por cerca de 10 millones de personas al año.

Foto: Graeme Tozer, Flickr

 

El complejo es un destino turístico muy importante en India, al que Unesco otorgó la condición de Patrimonio de la Humanidad en 1983, declarándolo “la joya del arte musulmán de India, y una de las obras maestras del patrimonio mundial admiradas universalmente”.

Sin embargo, es posible que nadie haya retratado este monumento con más exactitud –y sensibilidad- que el poeta y filósofo bengalí, Rabindranath Tagore, quien describió al Taj Mahal como “una lágrima en la mejilla del tiempo”.

 

 

 

Admira los mejores ángulos del Taj Mahal en esta fotogalería:
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Foto: CHINO ALBERTONI

 

 

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