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Herramientas digitales ayudan a los investigadores a reconstruir al hombre neolítico que se encuentra dentro del famoso Cráneo de Jericó.
 
 
Herramientas digitales ayudan a los investigadores a reconstruir al hombre neolítico que se encuentra dentro del famoso Cráneo de Jericó.
Foto: British Museum
 
 

Recrean el rostro de un hombre de 9,500 años

Autor: Kristin Romey Fecha: 2017-01-06

 

Investigadores han aplicado ingeniería inversa a la antigua práctica ritual que creó uno de los artefactos más importantes del British Museum -el Cráneo de Jericó-, y así han podido revelar el rostro del hombre cuyos restos fueron decorados y venerados hace unos 9,500 años.

El Cráneo de Jericó también está considerado el retrato más antiguo de la colección del museo y, hasta hace poco, el más enigmático: es un cráneo humano truncado, cubierto con yeso desgastado, con las cuencas de los ojos ocupadas por sencillas conchas marinas que “miran” fijamente desde su escaparate.

 

Reconstrucción facial de los restos humanos hallados en el interior del Cráneo de Jericó.

Foto: RN-DS Partnership/British Museum Trustees

 

Pero ahora, gracias a imágenes digitales, impresión 3D, y técnicas de reconstrucción forense, los especialistas han recreado el rostro del individuo que se encuentra dentro del Cráneo de Jericó. Y resulta que pertenece a un cuarentón con la nariz fracturada.

 

 

 

CRÁNEO DE JERICÓ. La animación muestra el procedimiento que siguieron los investigadores para recrear el rostro de un hombre de 9,500 años. Tras aislar digitalmente el hueso humano y la cobertura de yeso, y de imprimir un modelo 3D, especialistas forenses reconstruyeron el rostro humano original.

 

 

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Un descubrimiento sin precedentes

El Cráneo de Jericó es uno de siete cráneos neolíticos cubiertos con yeso y decorados, los cuales fueron excavados por la arqueóloga Kathleen Kenyon en 1953, en el sitio Tell es-Sultan, próximo a la ciudad de Jericó, en la moderna Ribera Occidental. El hallazgo -una sensación arqueológica que dio fama internacional a Kenyon- fue dado a conocer por National Geographic en diciembre de aquel año.

“Comprendimos, en la emoción del descubrimiento, que estábamos contemplando el retrato de un hombre que vivió y murió hace más de 7,000 años –escribió Kenyon, describiendo para los lectores de National Geographic el momento en que fue revelado el primer cráneo-. Ningún arqueólogo había imaginado siquiera la existencia de semejante obra de arte”.

 

Foto: David Boyer, National Geographic

En esta fotografía de National Geographic de 1953, la arqueóloga Kathleen Kenyon (derecha) y la técnica Cecil Western examinan cráneos neolíticos cubiertos de yeso recién excavados de Tell es-Sultan, cerca de Jericó. El Cráneo de Jericó del Museo Británico puede verse al fondo.

 

Aunque los detalles de los siete cráneos variaban, todos fueron rellenados con tierra para sostener los frágiles huesos faciales antes de aplicar el yeso húmedo y crear rasgos faciales individualizados, como orejas, mejillas y narices. Las pequeñas conchas marinas representaban los ojos, y algunos cráneos conservaban rastros de pintura.

Desde el descubrimiento de Kenyon, se han encontrado más de 50 cráneos decorados en diversos sitios neolíticos, desde Medio Oriente hasta el centro de Turquía. Y si bien los investigadores concuerdan en que los objetos representan una forma primitiva de veneración ancestral, nada se sabe sobre quiénes eran elegidos para quedar inmortalizados en yeso ni por qué.

Se han utilizado métodos digitales para analizar otros cráneos neolíticos de yeso, pero los restos esqueléticos que encierra el Cráneo de Jericó del British Museum son los primeros que se han impreso en 3D y reconstruido con técnicas forenses.

 

 

Separar yeso de hueso, virtualmente

Las sorprendentes cabezas-retrato neolíticas de Kenyon fueron enviadas a museos de todo el mundo para estudios ulteriores, y el Cráneo de Jericó del British Museum llegó a Londres en 1954. Sin embargo, los primeros intentos para obtener más información del insólito artefacto fueron infructuosos.

El paso de miles de años había borrado muchos detalles físicos del recubrimiento de yeso, y las radiografías tradicionales no lograron distinguir entre las densidades similares del yeso y el hueso. El resultado fue “una mancha blanca en la placa radiográfica”, recuerda Alexandra Fletcher, Curadora Raymond y Beverly Sackler para el Antiguo Oriente Próximo, quien dirigió el proyecto de reconstrucción del British Museum.

 

MODELO 3D DEL CRÁNEO DE JERICÓ. Este modelo 3D interactivo fue creado con miles de imágenes de microtomografía computarizada. Haz clic en las anotaciones para saber más sobre las características de este antiguo artefacto ritual. © The Trustees of the British Museum

 

Fue hasta 2009, cuando estudiaron el Cráneo de Jericó con microtomografía computarizada (micro-CT), que los investigadores al fin visualizaron los restos humanos debajo del yeso. Las imágenes revelaron un cráneo adulto al cual habían retirado la mandíbula inferior; más probablemente masculino que femenino. El tabique nasal estaba fracturado, y faltaban los molares posteriores. Habían abierto un orificio en la parte posterior del cráneo para rellenarlo con tierra, y los escaneos incluso revelaron las huellas de los dedos de quien, hace 9,500 años, selló el agujero con arcilla fina.

 

 

Un rostro nuevo para el retrato más antiguo del museo

En 2016, el British Museum produjo un modelo digital 3D del cráneo con los datos del estudio micro-CT, y descubrió aún más sobre el hombre neolítico oculto en el Cráneo de Jericó. Por ejemplo, aunque los escaneos sugirieron una fractura nasal, el modelo 3D demostró la gravedad del daño.

El equipo de Fletcher decidió ir más allá y creó un modelo físico del cráneo con una impresora 3D y luego recurrió a los servicios de RN-DS Partnership, una compañía experta en reconstrucción facial forense.

 

De 9,500 años de antigüedad, el Cráneo de Jericó está relleno con tierra y cubierto con yeso para reproducir rasgos faciales. Las conchas marinas representan los ojos.

Foto: British Museum Trustees

 

A partir del cráneo impreso y con un modelo de una mandíbula inferior humana masculina, obtenida en otro sitio neolítico próximo a Jericó, los expertos forenses pudieron reconstruir la musculatura facial sobre los restos recreados digitalmente con el Cráneo de Jericó, del mismo modo que las personas de hace más de 9,000 años utilizaron yeso para formar las mejillas, las orejas y los labios sobre el hueso humano original.

“Es como si hubiéramos hecho el proceso neolítico a la inversa”, dice Fletcher, orgullosa de que el retrato más antiguo del British Museum al fin tenga un rostro nuevo.

 

 

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