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Sicilia, la isla más grande del Mediterráneo

Cada es el territorio que concentra más sitios clasificados como Patrimonio de la Humanidad.

FECHA DE PUBLICACIÓN:2011-10-19     AUTOR: Eva Muñoz Ledo

Sicilia fue ocupada por fenicios, griegos, cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos, germánicos, franceses, españoles e ingleses. Cada invasor -algunos en pleno apogeo económico y cultural- dejó un legado artístico; a veces una manifestación pura; otras, la fusión de civilizaciones.

Con todo, hay mucho más que el circuito artístico. Recorrer templos dóricos -los mejor conservados del mundo- por la mañana; visitar un viñedo por la tarde; cenar en una terraza un platillo de la célebre cocina mediterránea y bucear al día siguiente, pueden ser actividades de un itinerario bien siciliano.

La isla ofrece, además, una extensa oferta de actividades culturales. Al menos dos semanas se requieren para visitarla, y si el objetivo principal no es la costa -una de las más bellas de Italia-, lo mejor es evitar julio y agosto, los meses más calurosos y frecuentados.

El punto de partida bien podría ser Palermo, la capital, situada al Norte, donde abundan las manifestaciones artísticas de varios siglos. Un recorrido exhaustivo de la ciudad podría requerir varios días, pero si pretendes recorrer toda la isla, lo mejor es dedicarle un día y medio y, en todo caso, reservar unos días al final: si llegas por Palermo seguramente regresarás por la misma vía.

Hay dos visitas de rigor en este punto: una es el Museo Arqueológico Regional, útil introducción a la compleja historia de la isla; la otra gran joya es la Cappella Palatina, fundada por los normandos en 1130, tapizada por mosaicos estilo bizantino que representan escenas de la Biblia. Palermo bien se puede recorrer a pie.

Al callejear no dejes de pasar por la Fontana de la Plaza Pretoria, y ya en el rumbo vale la pena darse una vuelta por el mercado de la Vucciria, cuyo colorido y folclor son un atisbo de la vida local. Otro museo, algo diferente, es el de la marioneta, que cuenta con una de las colecciones más importantes del mundo.

Los templos mejor conservados

El circuito para recorrer los sitios esenciales de Sicilia bordea el litoral. Iniciar por el Oeste pareciera el sentido lógico, al menos cronológico, al ser los templos dóricos los primeros sitios que se van presentando en el camino. El primero es Segesta, al suroeste de Palermo. Para llegar aquí hay que tomar la autopista E-90 rumbo a Castellamare del Golfo, y en el kilómetro 44.7 seguir dirección Segesta, que se encuentra a 21 kilómetros.

El templo dórico de este sitio arqueológico debe su majestuosidad no sólo a su monumental tamaño y a su excelente estado de conservación, sino a la magia de su entorno, rodeado de viñedos y olivares. Es un sitio aislado, suspendido en el tiempo, capaz de transportarnos a otra época.

En especial si se tiene la oportunidad de acudir a la representación de alguna de las tragedias griegas que tienen lugar durante el verano en el teatro del siglo III a. de C., tallado en la roca en la cima de un monte con vista al mar, ubicado en el mismo lugar.

La forma ideal de acceder a la vida campirana de Sicilia -y de paso a la gastronomía local- es hacer algo de enoturismo pernoctando en los viñedos. Sicilia posee la mayor superficie de vides en Italia -12 por ciento certificada orgánica-, buena parte destinada a cepas autóctonas como catarratto, nero d'avola, inzolia y grecanico. Hay 12 rutas vinícolas; entre ellas la del famoso Marsala, al Oeste, en esta región se encuentra la mayor parte de los cultivos.

Al salir de Segesta tomar la autopista A29 dirección Trapani, en el kilómetro 43.7 seguir la desviación a Marsala y continuar hacia el sur unos 30 kilómetros por la carretera estatal 115. Ahí nos dirigimos a Donna Franca, viñedo cercano al mar, que cuenta con un hotel boutique de 16 habitaciones en una sobria edificación del siglo XVIII, que ha sabido conjugar la nobleza de lo antiguo con el confort contemporáneo. Nada como recorrer el viñedo con el vitivinicultor, visitar la cava, probar la evolución de los caldos en las barricas. Toda una experiencia y cada vez un aprendizaje de los códigos con frecuencia crípticos del mundo del vino.

La Acrópolis de Selinonte, considerado uno de los sitios más fascinantes del Mediterráneo, fue la siguiente etapa. Para llegar ahí, al dejar Marsala seguimos por la estatal 115 rumbo al Sur hasta la desviación hacia la Acrópolis de Selinonte (estatal 115 dir). Fundada en el siglo VII a. de C., destruida por los cartagineses cuatro siglos después y hasta la fecha un tanto dejada en el olvido, sus restos arqueológicos dan cuenta de una ciudad fortificada que lució algunos de los templos más majestuosos de la Antigüedad Clásica en una etapa de gran poderío y pleno florecimiento artístico, fruto de su rica actividad comercial.

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