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Vuelvo al Sur, un recorrido distintivo de Argentina

El recorrido por los Valles Calchaquíes es uno de los más emblemáticos del noroeste argentino. Un lugar que combina los aspectos geológicos con cultura tradicional y vino.

FECHA DE PUBLICACIÓN:2011-02-10     AUTOR: Daniela Kozak

Estos valles constituyen una gran depresión geológica longitudinal trazada por las corrientes fluviales. Los caminos áridos, rocosos y coloridos, las quebradas, las casas de adobe, la cultura tradicional, y algunos de los mejores vinos del país forman una combinación única.

Los Valles Calchaquíes se pueden recorrer en tres días, pero los pueblos del camino y los atractivos desvíos invitan a quedarse por lo menos 10. El circuito de 505 kilómetros comienza en la ciudad de Salta, pasa por Cachi y desciende por la ruta nacional 40 (RN40) hasta Cafayate, para luego regresar a Salta por la ruta nacional 68 (RN68), a través de la Quebrada de las Conchas.

Cualquier época del año es buena para ir, pero en verano (de diciembre a marzo) puede resultar un poco caluroso. Y al ser la época de lluvias, durante el verano también puede dificultarse el tránsito por los tramos no pavimentados del circuito.

De Salta a Cachi

Alquila un auto en Salta, capital de la provincia y uno de los principales destinos turísticos del país. Dirígete hacia la avenida Jujuy, a cinco cuadras del zócalo, y avanza en dirección sur. La avenida cambia su nombre por Paraguay. Sal a la RN68, y dirígete hacia la localidad de El Carril.

Dobla a la derecha y empalma con la ruta provincial 33 (RP33) hacia Cachi. Desde Salta son 157 kilómetros. Pero no vayas muy rápido. El camino, lleno de curvas sinuosas, no está pavimentado, y es uno de los más espectaculares del Noroeste. El tramo de 20 kilómetros, conocido como la Cuesta del Obispo, es de una belleza imponente.

El verdor de los valles y la proximidad de las nubes invitan a la ensoñación. Entre barrancos y precipicios brumosos, el camino asciende hasta los 3348 metros. Detente en Piedra del Molino, el mirador situado en el punto más alto de la cuesta, y disfruta de la magia del lugar. Luego, continúa  por la RP33, y encontrarás la entrada al Parque Nacional Los Cardones.

Unos kilómetros más adelante podrás apreciar la Recta del Tin Tin: un tramo de 19 kilómetros, marcado por los incas con antorchas utilizadas a modo de jalones, y hoy asfaltado. A los costados, se extiende un campo llano plagado de cardones -una especie de cactus- con coloridos cerros de fondo. Sigue el camino y llegarás a Cachi, la primera parada.

Cachi es un pueblo prehispánico apacible ubicado en la confluencia de los ríos Cachi y Calchaquí, y rodeado de cerros. Sus callecitas adoquinadas y casas de adobe invitan a caminar hasta perderse. Dirígete a la plaza principal y visita el mercado artesanal y la iglesia San José, donde podrás apreciar la bóveda hecha con madera de cardón.

Visita luego Cachi Adentro, un pueblito a una hora de caminata. En los meses de verano, la crecida de las cascadas y arroyos embellece aún más el trayecto. Si quieres cabalgar, pregunta en la oficina de turismo. Muchos locales alquilan caballos. Por la noche, sal a pasear por los alrededores de la plaza, allí encontrarás varios lugares para comer y beber.

Después de la cena, aléjate apenas unas cuadras por las callecitas empedradas y disfruta del silencio de una noche estrellada. Para alojarse hay varios opciones de categoría. En las afueras del pueblo, el lujoso hotel La Merced del Alto (www.lamerceddelalto.com) ofrece maravillosas vistas al Nevado de Cachi. La hostería Sol del Valle (www.soldelvalle.com.ar) también tiene vistas privilegiadas y un magnífico restaurante.


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