El canal que une al mundo

Publicado el día 31 de Julio del 2017, Por Jessica Moreno

Conoce su historia en este enlace.

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El Canal de Panamá comunica las costas del océano Pacífico y el Atlántico, es una zona de paso internacional y un punto de comercio importante para todo el mundo. Gracias a su posición privilegiada, estuvo en la competencia para ser una de las siete maravillas del mundo moderno y, a pesar de que no logró entrar a la lista, no perdió ni un poquito de su encanto.

En el pasado ya se usaba como un punto intermediario. Un gran ejemplo es que las riquezas incas llegaron a Europa a través de este camino. La forma que tiene hoy comenzó a desarrollarse en 1881. Los franceses fueron los primeros en apuntarse a la inversión, pero debido a que muchos trabajadores murieron de malaria y el costo de la construcción y empleados se elevó a las nubes, el proyecto fue abandonado hasta que en 1903 Panamá le cedió el permiso a Estados Unidos para continuar la construcción, y así por fin abrió en 1914.

El vapor Ancón fue el primer buque en pasar el 15 de agosto de 1914. En esa fecha se inauguró este canal.

Al ver las ganancias que el canal estaba dejando a los nuevos inversionistas, los panameños quisieron retomar el control y lo lograron en 1999, cuando se declaró Patrimonio Inalienable de la Nación. Un movimiento muy acertado, ya que además de ser clave para su economía, se ha convertido en referente turístico.

Tiene 3 lagos artificiales, puentes levadizos y miradores para observar el espectáculo de la navegación. ¿Cuál es el mejor punto para admirar el canal? El centro de visitantes Miraflores, que se encuentra a sólo 20 minutos de la capital y además tiene un museo donde aprenderás la historia del país, sus ecosistemas y, desde luego, verás cómo se construyó el canal.

Antes de su apertura, los pasos naturales utilizados entre los océanos Atlántico y Pacífico eran el estrecho de Magallanes y el cabo de Hornos.

Si prefieres conocerlo desde el agua, puedes subirte a un crucero que te lleva a sus puntos más importantes en una excursión con paradas en las partes más bellas del camino.

Al final de tu visita encontrarás en Miraflores un restaurante con terraza para admirar el original paisaje. Te recomendamos probar los platos de mariscos, con ingredientes frescos que llegan todos los días desde el mar y se transforman en una comida fusión francesa, americana y panameña excepcional.

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