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Manuel Antonio: playa orgánica

¡No! Manuel Antonio no es alguien, es el parque nacional más pequeño de Costa Rica con playas en su estado original

FECHA DE PUBLICACIÓN:2012-10-05     AUTOR: Redacción

Mares cristalinos, sol todo el año y gente cálida, no podía resultar en una frase más atinada que aquella que ha popularizado a los ticos: ¡pura vida! Y para experimentarlo, la sugerencia es un rincón en la costa del Pacífico, un parque nacional que lleva por nombre Manuel Antonio.

Ubicado en la provincia de Puntarenas, a 130 km de San José, y a poco más de 7 km de Quepos, la ciudad, o mejor dicho, el pueblo más cercano, el parque es una reserva donde reina la biodiversidad, las playas vírgenes y los monos capuchino.

En la terminal de autobuses de San José, que lleva por nombre Coca Cola, espera el transporte: un camión bien parecido a uno de escuela.

Unas horas más tarde ?imposible determinar cuántas ya que depende del tiempo de espera en tramos donde hay un solo carril para ambos sentidos? el camión se detiene en lo que, según indica el conductor, es el centro de Quepos. Término que causa algún desconcierto para quienes venimos de grandes urbes.

Una montaña selvática separa al pueblo de la entrada a la reserva y para accesar al parque es necesario transitar por una diminuta, pintoresca y curva carretera.

El trayecto está cubierto por una especie de túnel creado por el follaje donde apenas se asoman los rayos del sol, y por ambos lados se dejan ver iguanas que se pasean con toda tranquilidad. Diez minutos bastan para dejar el concreto y encontrarse frente a una reja que anuncia la entrada a Manuel Antonio, donde un coro de pájaros tropicales es el encargado de dar la bienvenida.

Dentro se pueden avistar más aves y mamíferos que en la mayoría de los zoológicos, además de reptiles, anfibios y una extensa variedad de plantas, árboles y flores, capaces, en su estaticidad y extrañeza, de robar toda atención.

El protagonismo es de los monos capuchino que conviven de forma natural con los turistas, posando para las fotos o husmeando entre las mochilas que les llaman la atención.

Entrar al paraíso, cuando no se tiene nacionalidad costarricense, cuesta alrededor de diez dólares. ¡Que en definitiva vale la pena pagar! Una vez dentro se puede recorrer el parque por cuenta propia, aunque también hay compañías que ofrecen tours guiados.

Son cuatro las playas que se encuentran en los límites de la reserva y que atraen a la mayoría de sus visitantes: Escondido, Espadilla, Manuel Antonio y Playita, todas rodeadas de selva y aguas cristalinas, arena blanca, formaciones rocosas y animales que han aprendido a compartir el espacio con los seres humanos.

Aunque es el parque nacional con menor extensión en Costa Rica, alberga una cantidad impresionante de biodiversidad que incluso se refleja en la variedad de actividades que se pueden realizar. Desde que entras puedes elegir entre un día de exploración y senderismo en la selva, simplemente echarte en la arena u optar por la aventura y hacer algo de snorkeling o tirolesa.

A Manuel Antonio se va a disfrutar de la naturaleza y a experimentar la playa al desnudo; en muchas ocasiones, literalmente. Después de visitar un lugar como este cuesta trabajo volver a una playa con animadores bailando YMCA.

Información

Cómo llegar.

El trayecto de San José a Quepos es muy bello, pero si prefieres ahorrarte ese tiempo, puedes volar con SANSA, la aerolínea local. El vuelo dura unos 20 minutos.

Dónde dormir.

Opción de lujo: Gaia Hotel & Reserve. 200 dólares la noche.

Hostal: Vista Serena. 15 dólares la noche por habitación compartida con tres personas.

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