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Música sobre las distancias

Distintos proyectos aprovechan internet para romper las barreras

FECHA DE PUBLICACIÓN:2012-11-13     AUTOR: Témoris Grecko

Mark Johnson, un ingeniero de sonido, escuchó de lejos al hoy fallecido Roger Ridley cantar en la calle ?Stand by me?, de Ben E. King, en Santa Monica, California. Después de grabarlo en video y audio, resolvió que la letra enviaba un mensaje que atañía al mundo.

Decidió lanzarse a viajar en busca de ecos. Los encontró en Estados Unidos, Francia, Italia, Holanda, Rusia, Brasil, Venezuela, Sudáfrica y República Democrática del Congo. Esto empezó en 2004, el video ya tiene 43 millones de visitas en YouTube y ya le han seguido otros diez, como parte de un proyecto llamado Playing for Change.

En 2009, con mejor producción, el compositor y director de orquesta Eric Whitacre realizó su proyecto Virtual Choir: el video de su obra Lux Aurumque es alucinante: 185 cantantes de 12 países, cada cual desde su casa, cantan. Contrastante con lo que hace un chico que sabe que baila mal, pero que su sencillez nos ha llevado por el mundo conectándonos con gente a la que hace seguirle, o lo que es mejor, enseñarle, los pasos: Matt Harding.

A mis amigos les cuesta trabajo entender por qué me agrada. A mí también. De entrada me da envidia: para él parece ser muy sencillo darle vueltas al planeta con el puro buen humor.

Me cae muy bien porque lo que parece una bobada y denomina Where the hell is Matt? encierra un mensaje poderoso: podemos bailar juntos y vernos unos a otros bailar, a todos nos gusta. Lo de Matt empezó como algo bastante simplón. Dejó su trabajo y se fue de viaje un par de años en 2003.

Adonde llegaba, le daba la camarita a alguien para que lo grabara haciendo un bailecito. El video apareció en YouTube en 2005, y repitió el año siguiente. Se convirtieron en videos virales y, sorpresa, una compañía de goma de mascar decidió darle dinero para que siguiera pasándosela bomba por todos los continentes. ¿Ya ven por qué da envidia?

Su concepto se desarrolló como vemos en su edición de 2008: ya no es sólo Matt, ahora es gente de cada lugar la que baila con él. En la última, 2012, nos hace el favor de (casi) olvidarse de su bailecito y trata de seguir las danzas tradicionales de la gente que encuentra. Tiene ya más producción y cuenta con equipo que le permite crear un divertido juego de acción-reacción entre grupos de personas que aparecen en lugares y momentos diferentes. Lo de Matt se volvió comercial.

A pesar de que destina algunos recursos a apoyar a varias fundaciones. Sí. Y lo es mucho más el Virtual Choir de Whitacre, cuyo principal objetivo es ganar fama y dinero para su creador, que ya ha hecho tres exitosos videos. Es un típico producto de la industria del espectáculo.

Son proyectos distintos al de Playing for Change (que es en sí misma una fundación caritativa que establece escuelas de música en países en desarrollo), que con sus ya 11 videos, en los que ha involucrado a intérpretes de todos los continentes, tiene el propósito de ?conectar al mundo a través de la música?, ya que ella ?tiene el poder de romper límites y trasponer distancias entre la gente?, sin importar que las personas tengan distintos orígenes y creencias: el suyo es un ?poder universal para trascender y unirnos como una sola raza?.

Yo sostengo que este credo, pequeño pero poderoso, anima también proyectos como los de Harding y Whitacre. Aunque sea con propósitos comerciales, prefiero la mentalidad que se abre e incluye, que la que se cierra y segrega.

Es algo que se puede ver, escuchar y sentir: la música es una ola que abre fronteras.

Para saber más:

Sitio web de Playing for Change.

Sitio web de Where the Hell is Matt.

Sitio web de Eric Whitacre.

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