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El sótano de las golondrinas

Imagina, desciende y fascínate

FECHA DE PUBLICACIÓN:2011-02-10     AUTOR: Nancy Hernández Yáñez

Soy amante de la naturaleza. Cada día me sorprende lo que ofrece: sus elementos, de animados a inanimados, con plumas, con pelo, con hojas? y es que todos parecieran haber sido convocados para un concurso de belleza.

Son tantos seres y tantas formas que ninguna mente podría alcanzar a imaginarlos jamás. Aunque podríamos intentarlo; vamos, imaginemos que estamos en un bosque tropical, enclavado en la Sierra Madre, algo como la huasteca potosina.

Creamos en nuestra mente una atmósfera en la que estamos rodeados por cascadas, ríos y lagos. Caminamos y, de pronto, escuchamos cómo las hojas caídas en la tierra se mueven al correr de algún animal oculto a nuestra vista.

Insectos que se comunican con sus sonidos
únicos se encuentran cubriendo la zona, asimismo es posible escuchar aves que cantan, graznan y pían. También percibimos el sonido de las aguas que se mueven, lejanas.

Llegamos a un punto en el que no podemos seguir, nos lo impide una abertura en la tierra, es casi un círculo, lo observamos y calculamos que mide unos 60 metros de diámetro, nos impone, no nos atrevemos a acercarnos.

Despacio vamos hacia él, una vez cerca de la orilla miramos hacia adentro, no vemos nada, es un abismo infinito. Ha comenzado a caer el sol y entonces miles y miles de aves comienzan a teñir el cielo de oscuridad, aletean y se agolpan sobre nosotros en un trinar ensordecedor.

Vienen a su refugio, quieren entrar a este abismo que, entonces nos damos cuenta, no es parte de nuestra fantasía, existe. Es el Sótano de las Golondrinas.

En este lugar no se sabe cuál es el espectáculo que la naturaleza quiere ofrecer, ya que el admirar a miles de aves en su ritual de amanecer y anochecer es abrumador; la cueva más que espectacular es majestuosa e imponente; la vegetación, los ríos y cascadas de los alrededores son de belleza indescriptible, así que imagino que aquí, más que maravillarnos, la naturaleza quiere abrumarnos hasta el éxtasis. Imaginemos que son golondrinas

A pesar de su nombre, en esta depresión kárstica ?formada por la erosión del agua, en una falla impermeable de una planicie de piedra caliza? no habitan golondrinas, sino vencejos, una especie muy parecida al ave que da nombre al lugar. Asimismo es refugio de loros cuyo nombre científico es Aratinga holochlora, mejor conocidos como cotorras de cueva.

Esta caverna es una de las depresiones naturales más grandes del mundo, se localiza en el municipio de Tancahuitz, cerca del pueblo de Aquismón en el estado de San Luis Potosí.

Con sus 512 metros de profundidad, 60 de diámetro, 370 de caída vertical y casi nula visibilidad con luz natural, el Sótano de las Golondrinas atrae a los amantes de la naturaleza, así como a aquellos que practican deportes extremos.

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