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Chelsea: bohemia victoriana y moderna

Quizás Chelsea sea el barrio londinense donde mejor se muestre la obsesión inglesa por la elegancia y el orden.

FECHA DE PUBLICACIÓN:2011-02-03     AUTOR: Anuska Angulo

Si en en algún momento Chelsea fue una zona de clase trabajadora, esa época duró poco y se perdió en las arenas del tiempo. Este barrio (sembrado de Bentleys, muchos BMW, Ferraris y Lamborghinis, como bien notaron mis dos hijos) fue un lugar predilecto de la aristocracia inglesa desde los tiempos de Enrique VIII. Por su cercanía al Támesis y la fertilidad de su suelo, abasteció a la City de vegetales: estaba llena de huertos, que dieron lugar a jardines y parques cuando algunos burgueses adinerados y aristócratas que apreciaban la vida en el campo construyeron sus casas allí. De eso hace ya cuatro siglos. En la gran expansión urbana del siglo XIX, Londres absorbió a Chelsea; las mansiones y jardines fueron rodeados por edificios victorianos para trabajadores y para artistas, y desde su resurgimiento en los años 60 vuelve a ser uno de los barrios
más codiciados de la ciudad.

Toma el tube hasta la estación de Sloane Square (1) , nombrada en honor de uno de los más ilustres habitantes de Chelsea, el botánico Hans Sloane. Su afición por coleccionar era tal que cuando murió, el Parlamento, en sesión de emergencia, fundó el British Museum con los más de 80,000 artículos de su colección personal. Afuera del metro uno se topa, sin opción de perderse, con la tienda departamental Peter Jones, que sigue en la misma cuadra desde 1877. El edificio en sí es digno de ver, y nadie podría adivinar que, por su aspecto contemporáneo, fue construido entre 1932 y 1936. Aquí han hecho sus compras generaciones de londinenses adinerados. Su sección de utensilios para la cocina es excelente y no excesivamente cara. El restaurante en el último piso tiene unas vistas espectaculares de la ciudad y es un buen lugar para comer el tradicional sausage and mash (salchichas con pure de papas y gravy).

Caminando por King?s Road en sentido contrario a la estación del metro, una cuadra más delante de PJ, cruzando la calle, se encuentra la Saatchi Gallery (2), abierta al público mostrando exposiciones de arte de lo más contemporáneo, además de ser de acceso gratuito. Si vas con niños no está mal enterarse de quién está exponiendo qué, si no quieren arriesgarse a tener que explicar qué significa una escultura hiperrealista de una cabeza cuya boca es una vagina, o algo similar. La Saatchi se encuentra en una plaza comercial de reciente construcción, la Duke of York?s HQ (Plaza del Duque de York), con un quiosco de helados deliciosos y varios cafés con sus terrazas, además de una gran cantidad de tiendas.

Toma Cheltenham Terrace hacia la izquierda, que se transforma en Franklin?s Row. Esta calle rodea el Royal Hospital Chelsea (3) , terminado en 1692. Desde entonces alberga a veteranos de todas las guerras británicas, que no son pocas. Cada vez que celebran un día especial se visten con abrigos color escarlata que se reconocen por todo el barrio. Es un edificio magnífico, con aspecto de palacio real y una gran explanada-jardín enfrente, que baja suavemente hasta casi tocar la orilla del Támesis. En este jardín cada año a finales de mayo tiene lugar el Festival de Flores de Chelsea (The Chelsea Flower Show), todo un evento en este país de amantes de los jardines y las flores exóticas.

Muy cerca del hospital está el Chelsea Phisic Garden (4) , un jardín botánico pequeño en tamaño pero con una historia larga y curiosa. Para llegar al jardín, sólo tienes que seguir hacia el río y continuar caminando por la calle que corre a lo largo del Chelsea Embankment, hasta toparte con la calle Royal Hospital Road, que hay que tomar hacia la derecha hasta Swan Walk, donde se encuentra la entrada al Phisic Garden. Se especializa en todo tipo de plantas a las que los humanos han encontrado algún uso, ya sea para perfumes, para comer, para especiar o para curar. El jardín permanece cerrado durante el invierno, pero lo abren los dos primeros fines de semana de diciembre. Se abrió al público hace relativamente poco, en 1983. Fue fundado en 1673 por la Worshipful Asociation of Aphotecaries (Asociación de Farmacéuticos Devotos). Antes de llegar al jardín botánico, cruza la avenida que da al río y podrás ver algunas casas flotantes o barcos/casa, muy elegantes, en el embarcadero entre el puente Albert y el puente Battersea (5). Y sí, la gente vive en ellas todo el año sin marearse.

Sigue tu paseo hacia las calles de Cheyne Row, Cheyne Walk y Glebe Place (6). En los números 68 y 69 de Glebe Place trabajó y vivió el gran pintor William Turner. El movimiento prerrafaelista también se originó aquí, en estas calles que durante finales del siglo XIX y principios del XX fueron el centro de la bohemia londinense. Estos edificios victorianos fueron construidos expresamente como estudios para rentar a artistas (por eso sus grandes ventanas). Toda esta zona cercana al río es la más codiciada de Chelsea hoy. Por aquí estaba la casa de campo del rey Enrique VIII, y es donde se crió la reina Elisabeth I.

Antes de seguir el paseo por la parte norte de King?s Road, y si tienes una obsesión incurable por los zapatos, no puedes perderte la tienda de Manolo Blahnik (7) en la calle Old Church, números 49-51, aunque sea sólo para soñar un rato probándote sandalias de más de 1,000 dólares. Sigue subiendo hasta King?s Road, y camina una cuadras en dirección a Sloane Square (donde bajaste del metro). Si todavía te quedan ganas de seguir, toma la calle Sydney hacia tu izquierda. Pasarás por el Chelsea Farmer?s Market (8) , que no es un mercado de vegetales como su nombre sugiere, sino un pequeño centro comercial donde encontrarás una librería especializada en libros de fotografía con una clara tendencia a lo erótico; una enorme tienda de plantas, el Chelsea Gardener; una tienda de alimentos orgánicos bien surtida y un par de restaurantes y bares con sus terrazas.

Sydney Street te llevará hasta Fulham Road, donde se encuentran las tiendas y galerías más caras y elegantes de la zona. Tomando Fulham hacia la derecha, en el cruce de esta avenida y la avenida Sloane, se encuentra un edificio encantador, el Michelin Builing (9) con unos maravillosos azulejos que representan las diferentes etapas de un día de picnic en el campo a principios de siglo XX. Fue la central de la compañía francesa de neumáticos, y luego cayó en el abandono hasta casi ser destruido, lo cual afortunadamente no sucedió. Hoy está restaurado a su esplendor original y es hogar del restaurante Bibendum (de tendencia francesa, con su barra de ostras y una extensísima carta de vinos), y una tienda de diseño (The Conran Shop). En la entrada al edificio, Bibendum (10) tiene una barra de sándwiches, sopas y demás refrigerios. Es un buen lugar para comer, y no demasiado caro.

Regresa por la avenida Sloane hacia King?s Road, en la dirección del tráfico hacia Sloane Square para terminar el paseo. Por esta zona se ven los edificios victorianos que un día fueron para la clase trabajadora y que hoy son codiciados por personas afluentes de todas las nacionalidades (por aquí es donde vimos la mayor concentración de coches de lujo). Llegando a Sloane Square no dejes de ver qué hay en la cartelera del Royal Court Theater (11), institución británica dedicada al teatro de autor desde los años 50. Tal vez alcances a comprar boletos para una puesta en escena inolvidable.

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