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Mumbai: la entrada a India

En esta megalópolis convive la larga y rica historia india con un presente que coquetea con la cultura occidental.

FECHA DE PUBLICACIÓN:2011-10-19     AUTOR: Vanessa Able

Mumbai es la entrada a India. Mientras se erigen nuevos edificios que contiene el botín de la economía bullante de India, y los bares, clubes y centros comerciales reciben al floreciente jetset del país; en el trasfondo la vida tradicional y la cultura india centenaria siguen plácidamente su marcha.

Un par de días en Mumbai bastan para hacer un acelerado viaje a través de la historia. En un marco de arquitectura colonial puedes ver todo: desde la pesca tradicional, que se practica desde hace siglos, hasta artistas y diseñadores de actualidad.

Tiendas que son verdaderas joyas

La idea de ir de compras en India, por lo general evoca visiones de mercados atestados y regateos interminables, pero Mumbai también tiene una oferta de boutiques de ropa, joyería y muebles de diseño a cargo de artistas locales. Asómate a Bombay Electric, sobre Best Marg, en Colaba; el International Herald Tribune la describe como "un monumento al diseño progresivo en India".

Allí encontrarás ropa de diseñador para hombres, mujeres y niños con un fuerte acento indio, además de un tesoro de estampados retro medio kitsch, joyería, zapatos y mascadas.

Si quieres algo con un sabor un poco más autóctono, curiosea en Fabindia, una de las marcas que más rápidamente han crecido en el país. "Es tiempo de que la India se deshaga de sus políticas anticuadas y guíe al mundo, forjando una nueva senda hacia el desarrollo", dice William Nanda Bissell, hombre de negocios, escritor y el cerebro detrás de esta cadena de ropa estilo indio de alta calidad, como salwar kameez, kurtas y saris, así como textiles caseros, joyería y alimentos orgánicos. Los artículos son de producción rural, con un marcado énfasis en los métodos artesanales tradicionales y a mano. La ventaja es que han mantenido los costos bajos.

Suéltate el pelo en Good Earth, una exclusiva tienda de telas y muebles en Colaba (a un lado de Bombay Electric) que vende todo tipo de colchas y cojines bordados y estampados, así como una muy original variedad de vajillas de cerámica. Checa su sección de spa en el hogar, donde hallarás velas aromáticas y jabones de sándalo, jazmín y rosas.

Y si lo que quieres es conocer un bazar tradicional de alimentos donde no falte nada, adéntrate un par de horas en el mercado Crawford. Se te perdonaría si pensaras que te transportaste a la Europa del siglo XIX al entrar por su gigantesco portal estilo Norman Flemish, cuyo adorno superior fue diseñado por Lockwood Kipling, padre del novelista Rudyard Kipling.

El mercado Crawford, que hasta fines de los años noventa fue el principal abastecedor de comestibles al mayoreo y al menudeo, ahora también vende todo tipo de alimentos importados, además de herramienta y cosméticos. Aún cuando no estés interesado en comprar alimentos, te deleitarás en serio contemplando los montones de frutas y verduras bajo la luz que entra a raudales por las ventanas en lo alto del viejo edificio.

Alcanza una cima espiritual

"El Tanque Banganja es una joya local; es un pedacito de la India rural en pleno centro", afirma Kaustav Mukerji, director de cine originario de Mumbai, quien se refiere a este estanque urbano como uno de los lugares turísticos más bellos y apacibles de la ciudad. Se dice que el estanque, que está completamente rodeado de escalones o ghats, data de hace cinco mil años, según las leyendas del Ramayana. Este plácido sitio, que contrasta con los florecientes rascacielos vecinos de Malabar Hill, es perfecto para un paseo al atardecer.

Déjate llevar por las calles angostas detrás del templo Kashi Math y te encontrarás en medio de un laberinto residencial de casas diminutas que a la larga te conduce a las playas pedregosas de la ciudad. Los interminables tendederos de ropa ondeando al viento son un espectáculo a contemplar.

Desde aquí haz un corto viaje en rickshaw por la costa hasta la mezquita Haji Ali Dargah, construida sobre una isla mar adentro, que se comunica con tierra firme por un terraplén. Es un complejo que se construyó en el siglo XV para honrar a un mercader que se convirtió en hombre santo. Visítalo por la tarde y escucharás a los músicos tocando en el patio a la caída del sol. Jueves y viernes está mucho más concurrido, y decenas de miles de peregrinos se dirigen hacia la roca.


Pasando a algo menos serio, ¿por qué no experimentar con un poco de terapia de risa? Hasya yoga es una variante de yoga que te tendrá revolcándote de risa durante la corta media hora que dura la sesión. El método incluye practicar muchas formas diferentes de risa tonta con un grupo alrededor, lo cual te dejará sintiéndote ligero y cosquilloso (más información: 91-22-2631-6426).

Revive el Raj con un Haj al Taj

Aunque oficialmente Calcuta fue la capital de la India colonial, los británicos dejaron una honda huella en Mumbai con su muy particular estilo de arquitectura indo-sarracena que dio lugar a un híbrido de los estilos del Reino Unido e India. Probablemente el Chhatrapati Shivaji Terminus (antes conocido como Terminal Victoria) sea el más representativo de los grandes edificios construidos por los ingleses, con su elegante estilo victoriano gótico que incorpora muchos elementos de la arquitectura tradicional india en su domo, torretas y arcos. Entra, no sólo para que veas el caos de la estación de trenes, sino para admirar los vitrales y molduras alrededor de su enorme domo.

En un segundo lugar, pisándole los talones en cuanto a factor de asombro, está el Chhatrapati Shivaji Maharaj Vastu Sangrahalaya (llámalo simplemente: Museo del Príncipe de Gales o Museo de Mumbai), con su arquitectura de la era raj y sus extensos y bien cuidados jardines. Los aficionados al arte y la historia  disfrutarán de las exposiciones de artefactos indios antiguos, aunque quizá la museografía te resulte un tanto austera.

Termina la tarde con un toque del imperio del marfil tomando el té en el Sea Lounge dentro del Hotel Taj Mahal. El edificio fue construido en los albores del siglo XX por Jamsetji Tata, fundador de una de las firmas grandes de la industria india actual. Cómete unos chaats (tentempiés) y disfruta de una tetera de Darjeeling admirando el panorama del Portal de la India y la bahía, que es la forma más británica de terminar un día en Mumbai.

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