El burro, una especie en extinción en México

Publicado el día 25 de Enero del 2017, Por National Geographic en español

El burro doméstico, que ha sido desde hace mucho tiempo un símbolo de nobleza, fuerza y trabajo arduo, podría extinguirse. De acuerdo a un reporte del sitio Investigación y Desarrollo, en 1991 la población de burros en México era de 1.5 millones, actualmente sólo queda medio millón de ejemplares. Una de las causas que podría llevar a esta noble especie a la extinción es la modernización de las labores agrícolas, la explotación y el desinterés por su conservación. En Latinoamérica, el burro doméstico no es considerado una especie de importancia para el ecosistema, razón por la que los conservacionistas no le han prestado atención al rescate de esta especie.

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El burro, que ha sido desde hace mucho tiempo un símbolo de nobleza, fuerza y trabajo arduo, podría extinguirse.

De acuerdo a un reporte del sitio Investigación y Desarrollo, en 1991 la población de burros en México era de 1.5 millones, actualmente sólo queda medio millón de ejemplares. Algunas de las causas que podrían llevar a esta noble especie a la extinción es la modernización de las labores agrícolas, la explotación y el desinterés por su conservación.

 

Los burros domésticos son una especie desplazada por la modernización de la industria agrícola y del transporte.

 

En Latinoamérica, el burro no es considerado una especie de importancia, razón por la que los conservacionistas no le han prestado atención al rescate de esta especie.

 

 

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Talentos secretos

Los burros son la especie de equinos mejor adapatada para vivir en el desierto; sus grandes orejas, que por mucho tiempo han sido un símbolo de ignorancia en las escuelas alrededor del mundo, en realidad le permiten detectar frecuencias de audio imperceptibles para los oídos humanos y disipar su calor corporal.

Otro de los sentidos más desarrollados de estos equinos es el olfato, su nariz les permite detectar olores a 10 kilómetros de distancia y su aparato digestivo es más resistente que el de los caballos, permitiéndole consumir más variedades de plantas y extraer de forma más eficiente el agua de los alimentos. 

 

 

A diferencia de sus parientes las cebras y los caballos, que viven en manadas, los burros salvajes son solitarios y pueden llegar a vivir hasta 40 años.

Los burros fueron usados como animales de carga debido su fortaleza, su estructura ósea lo dota de una capacidad de arrastre de hasta 4 veces su propio peso, y según su edad, pueden llegar a remolcar hasta 2 toneladas de peso.

 

 

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Al rescate del burro

En España existe “El Refugio del Burrito”, una subsidiaria de “The Donkey Sanctuary”, en Inglaterra. Ambas instituciones se dedican a rescatar y cuidar burros domésticos, aceptan donaciones y están abiertos al público para que las personas puedan convivir con esta especie. 

 

Germán Gómez Sauza, es el fundador de “Burrolandia”, el único santuario dedicado a la conservación y cuidado de esta especie.

 

A pesar de ser un animal olvidado por los conservacionistas en Latinoamérica, sí hay esfuerzos para su conservación en esta región; en 2006, se fundó “Burrolandia”, en Otumba, Estado de México, un sitio seguro para esta especie y un lugar muy conocido por la celebración de la Feria Internacional del Burro.

 

 

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