Cocombustible, el fruto holístico

Publicado el día 24 de Mayo del 2017, Por Erick Pinedo Fotografías: Mauricio Ramos

El carbón a base de coco es una alternativa de algunas comunidades de la Amazonía peruana para evitar la deforestación.

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Refrescante, nutritivo, sabroso y hasta embriagante. El producto de la planta costera por excelencia también es uno de los frutos más polifacéticos. Por ello, en la Amazonía peruana el coco se ha convertido en motor de desarrollo económico para decenas de familias, gracias a la iniciativa de una de sus comunidades al crear un modelo económico sustentable y ecológico alrededor de esta bondadosa fruta tropical.

Según la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana, desde que empezó este siglo se han deforestado al año entre 125 000 y 250 000 hectáreas de los bosques de Perú, 75 % por el exceso de monocultivos. Plantaciones como el cacao y la palma de aceite han ocasionado una grave reducción del sistema forestal en el departamento de San Martín; sin embargo, la comunidad de Pucacaca se ha organizado para crear diversas asociaciones que promueven un producto sustentable y ecológico, el cual puede disminuir la presión humana en estos ecosistemas.

 

El carbón a base de coco podría representar una oportunidad para el desarrollo rural de los países productores de coco.

 

El carbón a base de coco es una artesanía elaborada por algunos pobladores de la localidad desde hace más de 10 años. “Es una iniciativa innovadora que comenzó para que la gente dejara de talar el bosque. Entre menos árboles teníamos, menos agua y madera había para el hogar”, dice William Rodríguez, miembro de la comunidad y vicepresidente de la Asociación Bosque del Futuro Ojos de Agua, que ha recibido una concesión para proteger más de 2 400 hectáreas de selva amazónica en una de las regiones con mayor tasa de desforestación nacional.

Hoy, William ha logrado perfeccionar y comercializar este producto en varias ciudades del país. “Este es nuestro resultado, un carbón vegetal que no genera humo, no contamina como el de madera, dura más y se combustiona por más tiempo”, refiere.

 

La comunidad de Pucacaca, en la Amazonía peruana, elabora carbón de coco desde hace 10 años.

 

El proceso comienza con la recolección del coco, que se pela con machete por jóvenes que acuden a alguna de las cinco plantas deshidratadoras de la comunidad. La pulpa se deshidrata en frío y se convierte en polvo, el cual se traslada a Lima para su uso en repostería, productos cosméticos y tratamientos para la salud.

Mientras tanto, las cáscaras y la fibra van a los hornos, donde se incineran mediante una quema incompleta, en la que se limita la cantidad de oxígeno durante el proceso de combustión para obtener pilas de carbonilla; luego, esta se filtra para obtener piezas con la mayor cantidad de biomasa posible, las cuales se trituran y finalmente se mezclan con goma a base de yuca, para comprimirse en una máquina que ejerce hasta 200 toneladas de presión y formar briquetas.

“La idea es reemplazar la leña. Es una forma de proteger los bosques para evitar la deforestación. No formamos una empresa solo para tener ingresos, queremos motivar el cuidado del medio ambiente y cumplir con una responsabilidad social”, reitera William. Así, otras organizaciones locales, como Ecoguerreros, compiten en el mercado nacional con estos productos sustentables y brindan un trabajo en pro de la conservación a muchas personas que solían subsistir de la tala ilegal.

 

 

Desde que empezó este siglo se han deforestado al año entre 125 000 y 250 000 hectáreas de los bosques de Perú.

 

Perú es uno de los 10 países con más biodiversidad en el mundo y el segundo con mayor extensión forestal en América Latina. Reducir la demanda de madera es indispensable para conservar los bosques, mermar el mercado ilegal que violenta la integridad de los habitantes locales y asegurar el hábitat de especies en peligro –como el helecho corona de los ángeles o el mono tocón de San Martín, ambos endémicos–. Además, el manejo sustentable de los cultivos de palma permite mantenerlos dentro de sus límites para que no invadan más bosque.

Estos bioproductos alternativos no maderables proveen de energía renovable y no contaminante sin necesidad de deforestar y podrían ser la base para el desarrollo rural de los países productores de coco. Así que, la próxima vez que te encuentres en la playa con un coco en la mano, recuerda que este fruto puede ser el combustible óptimo para que la humanidad vuelva a aprender cómo vivir de la naturaleza.

 

 

Conoce el proceso de elaboración del carbón a base de coco en estas fotografías:

 

 

Este artículo es parte de la serie “NG20ANIVERSARIO | Lo mejor de América Latina” con motivo del 20° aniversario de National Geographic en español, incluido en la edición impresa de mayo 2017. Si deseas leer el texto completo, puedes suscribirte a la publicación impresa o digital, en iTunes Google Play.

 

 

 

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