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Obreros usan linternas solares para iluminar su camino en un horno de ladrillos del estado rural de Uttar Pradesh. India, uno de los mayores consumidores mundiales de carbón, proyecta invertir tanto en tecnologías renovables que podría bajar el precio de la energía solar para todos.
 
 
Obreros usan linternas solares para iluminar su camino en un horno de ladrillos del estado rural de Uttar Pradesh. India, uno de los mayores consumidores mundiales de carbón, proyecta invertir tanto en tecnologías renovables que podría bajar el precio de la energía solar para todos.
Foto: Rubén Salgado Escudero, National Geographic
 
 

Lo bueno, lo malo y lo desconcertante

Autor: Craig Welch Fecha: 2015-11-23

Hace un año, cuando China y Estados Unidos acordaron reducir sus emisiones de gases de invernadero, sentaron las bases para las negociaciones climáticas internacionales de este mes en París. Sin embargo, el evento de la Ciudad Luz no trata solo de esas dos superpotencias, aun cuando son responsables de un tercio de las emisiones de combustibles fósiles. Para contener la amenaza que supone el cambio climático es necesaria una verdadera acción global.

Hasta el momento, más de 150 naciones –desde Sudán hasta Surinam y desde Kiribati hasta Kirguistán- han precisado a los negociadores de Naciones Unidas cómo, cuándo y cuánto están dispuestas, cada una, a recortar su dióxido de carbono en las próximas décadas. Si se llega a un acuerdo durante las negociaciones que iniciarán el 30 de noviembre, este sería el primer compromiso global serio para reducir la contaminación que calienta el planeta, acidifica los océanos y causa que aumente el nivel del mar. (Lee: Mitad de desastres climatológicos, ligados al cambio climático)

¿Quiénes son los héroes del clima? ¿Cuáles países están dispuestos a hacer más (o menos) para combatir los gases de invernadero? No es fácil distinguirlos. Para empezar, los compromisos no son vinculantes. Cualquier país puede cambiar de parecer en cualquier momento, aunque se espera que la presión internacional haga difícil que se retracten. Y algunos contribuyen al problema más que otros. Así que los recortes de los contaminadores más grandes tienen un impacto más directo que las reducciones de las naciones más pequeñas.

Además, los compromisos son muy variados. Algunas naciones, como la diminuta Bután, hicieron proyecciones excepcionalmente detalladas, con notas al pie y fechas, explicando con toda precisión cómo pretenden realinear sus industrias agrícola, forestal, energética y sus sistemas de transportación para reducir sus huellas de carbono. En cambio, la Federación Rusa –uno de los mayores contaminadores del mundo- presentó tres páginas de lo más confusas que, según algunas interpretaciones, no proponen recorte alguno.

Es complicado comparar los esfuerzos. ¿Hay que juzgar a un país por cuánto recorta sus emisiones en total o por cuánto reduce la contaminación de carbono, en promedio, por habitante? ¿Acaso los países pobres deben recibir créditos extra por su esfuerzo, ya que la mayoría no hace enormes contribuciones al cambio climático? ¿Debe importar que los expertos opinen que el compromiso de un país puede ser inalcanzable? Todo esto es subjetivo.

Con todo, los expertos del clima tienden a estar de acuerdo en cuáles países merecen elogios por sus ambiciones, cuáles tienen que hacer más y cuáles son, simplemente, una adición bienvenida. He aquí algunos ejemplos de cada grupo:

AMBICIOSOS

MÉXICO: Responsable de casi 1.4 por ciento de las emisiones globales de gases de invernadero, México fue uno de los primeros países en desarrollo que adoptó una ley comprometiéndose a recortar el CO2. Y luego, los proyectos que entregó a los negociadores ONU demostraron cuán altos eran sus objetivos. Mientras que la mayoría de las naciones quiere decelerar la tasa de incremento de gases de invernadero en las próximas décadas, “México se compromete a una reducción absoluta”, informa Drew Jones, codirector de Climate Interactive, organización que busca una reducción de 50 por ciento para 2050. “No dicen que sus emisiones serán menos de las que habrían tenido en un escenario ‘lo mismo de siempre’. Lo que dicen es que las emisiones disminuirán”.

Además, México pretende renovar su gestión de bosques, que almacenan carbono, para lo cual propone un programa de resiembra y reducción de tala, con la esperanza de que su tasa de deforestación caiga a cero para 2030. Doug Boucher, experto en gestión forestal de Union of Concerned Scientists, califica de “sorprendentes” los agresivos programas de México.

Camiones y maquinaria se desplazan por el sitio Suncore Oil Sands cerca de Fort McMurray, en el norte de Alberta.

Foto: David Levene, eyevine/Redux

MARRUECOS: Varias naciones africanas, incluida Sudáfrica, fueron aplaudidas por los expertos del clima, pero Marruecos ha propuesto una de las medidas más detalladas para reducir el CO2 ocasionado por el desmonte, la deforestación y la agricultura. Para ello, rehabilitaría 200 000 hectáreas de bosques, modificaría la crianza de ganado ovino y bovino, y cambiaría los tipos de cultivos que desarrolla para limitar las emisiones.

El país, causante de menos de un cuarto de punto porcentual de las emisiones globales, pretende reducir el crecimiento de sus emisiones hasta en 13 por ciento para 2030. Y recortaría 19 por ciento más si puede obtener financiamiento internacional. Marruecos tiene el compromiso de generar 42 por ciento de su electricidad con tecnologías eólica, solar e hidráulica para 2030. De hecho, ya está construyendo el proyecto de energía solar más grande de África.

INDIA: Aunque China y Estados Unidos reciben casi toda la atención, India –donde 300 millones de personas aún viven sin electricidad- es el tercer emisor de gases de invernadero del mundo y uno de los consumidores de carbón de crecimiento más acelerado en el planeta. Sin embargo, también proyecta utilizar energía renovable para incrementar su generación eléctrica en casi 40 por ciento para 2030.

Un experto del clima calificó la propuesta como “nada menos que gigantesca”. Como India trata de aprovechar al máximo sus inversiones en energía limpia durante los próximos siete años, podría reducir rápidamente los costos de la tecnología renovable y “agilizar una transición hacia fuentes más limpias”, escribieron los expertos climáticos de World Resources Institute. India también tiene intenciones de resembrar sus bosques y por ello, algunos expertos opinan que el país podría terminar recortando sus emisiones por arriba de lo que establece en su compromiso.

COSTA RICA: Gracias a la energía hidráulica, esta joya selvática centroamericana emite menos CO2 que Rhode Island. No obstante, Costa Rica se esfuerza en reducir sus emisiones aún más enfocándose en sus transitados caminos. Para eliminar una parte de más de un millón de autos viejos que circulan por sus calles, el país está contemplando un impuesto dirigido a los vehículos contaminantes más antiguos. Algunos legisladores esperan que esto también precipite la transición a los vehículos eléctricos. Además, Costa Rica está buscando financiamiento para un tren eléctrico interurbano y entre tanto, añadirá carriles para autobuses y bicicletas.

ETIOPÍA: Menos de 16 por ciento de la población tiene acceso a la electricidad y no obstante, Etiopía pretende incrementar el desarrollo a la vez que corta a la mitad sus emisiones de gases de invernadero. Para alcanzar sus objetivos necesitará apoyo financiero internacional, el cual no está garantizado. Pero el país quiere “saltar” de la economía de combustibles fósiles y crecer con tecnologías de construcción verdes, transportación eléctrica y energía renovable. “Esta es una nación con una capacidad muy, pero muy baja para hacer algo y pese a ello, tiene un plan excelente”, dice Niklas Höhne, de NewClimate Initiative. “Es excepcional”.

Arabia Saudita presentó este mes un compromiso formal para recortar emisiones.

Foto: Reza, National Geographic

(Con sus enormes intereses en combustibles fósiles, incluido el campo petrolero Shaybah, Arabia Saudita a menudo ha sido el aguafiestas de las negociaciones climáticas internacionales. Pero este mes, el país presentó un compromiso formal para recortar emisiones, señalando su intención de unirse a la lucha contra el cambio climático).

NECESITAN MEJORAR

RUSIA: La propuesta del país más grande del mundo es que, para 2030, reducirá sus gases de invernadero hasta en 75 por ciento respecto de los niveles de 1990. Parece impresionante, excepto por dos cosas: primero, los bosques boreales rusos son un almacén masivo de carbono y no queda claro de qué manera el país está dando cuenta de ellos. Segundo, las emisiones de Rusia en 1990 fueron de las más altas registradas en muchas décadas. Según Kelly Levin, de World Resources Institute, eso significa que Rusia podría cumplir su compromiso y aun así, aumentar sus emisiones en 40 por ciento o más a partir de hoy. Y como Rusia es el quinto contaminador mundial de gases de invernadero, eso significa que “el resto del mundo tendrá que compensar la diferencia”.

CANADÁ: Bajo el ex primer ministro Stephen Harper, Canadá propuso recortes que, igual que Rusia, parecían mejores de lo que eran. Canadá contabiliza el carbón almacenado en sus gigantescas áreas boscosas para lograr recortes de CO2. Pero si se descuentan los bosques, las emisiones canadienses para 2030 de hecho aumentan hasta 8 por ciento respecto de los niveles de 2005 (en comparación, Estados Unidos se comprometió a reducir las emisiones hasta 28 por ciento en ese periodo). Los gases de invernadero de las arenas bituminosas de Alberta han aumentado casi 80 por ciento desde 2005, lo que equivale a un décimo de las emisiones del país. La decisión de Estados Unidos de rechazar el oleoducto Keystone podría frenar ese crecimiento, pero hay más tuberías en construcción. El nuevo primer ministro, Justin Trudeau, podría proponer más recortes significativos.

Si Rusia no se esfuerza más, “el resto del mundo tendrá que compensar la diferencia”.

Kelly Levin, World Resources Institute


AUSTRALIA: Uno de los mayores exportadores mundiales de carbón, hace poco Australia rechazó su propio impuesto al carbono y luego, propuso recortar emisiones por debajo de la recomendación de su propia agencia climática gubernamental. El director de la dependencia dijo que la propuesta ponía al país “en o cerca del fondo del grupo de naciones con el que acostumbramos compararnos”, pues era incluso más endeble que la de Estados Unidos y Canadá. Y ni siquiera queda claro si Australia podrá alcanzar los objetivos que se fijó. Entre tanto, el primer ministro Tony Abbott ha sido depuesto y el embajador francés en Australia declaró que su reemplazo era una buena noticia para el planeta.

JAPÓN: Pese a un compromiso previo para evitar las emisiones de carbono, Japón seguirá usando combustibles fósiles para producir más de la mitad de su energía en 2030. Menos de la cuarta parte derivará de energías renovables. Japón también propone recurrir al comercio de carbono y permitir que aumenten las emisiones per cápita a corto plazo. En términos generales, dice Höhne, el plan japonés es más débil que durante las negociaciones climáticas de 2009 en Copenhague. “De hecho, sus ambiciones retroceden de un año al siguiente”.

COMODÍN

ARABIA SAUDITA: Durante años, el gigante petrolero y líder de los Estados del Golfo parecía muy interesado en frenar las negociaciones climáticas internacionales. “Desde hace mucho, su postura era no tener ambiciones y tratar de desalentar la ambición”, dice Wael Hmaidan, director de Climate Action Network en Líbano. Los sauditas se expandieron a la industria de energías renovables, pero también “protegían el comercio de petróleo”. Sin embargo, este mes, mientras la nación de 40 millones sufre las consecuencias económicas del bajo precio del crudo, Arabia Saudita propone recortar emisiones por primera vez. La magnitud de las reducciones no es tan significativa como el hecho de que las haya propuesto. La medida sugiere que uno de los 15 contaminadores más importantes del mundo al fin reconoce que es esencial formar parte de la acción para contener las emisiones. El cambio de postura también podría dar a sus vecinos la libertad de actuar con más agresividad. “La participación de Arabia Saudita es una gran noticia”, dice Höhne.

 

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