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Los vencejos comunes se cuentan entre los aeronautas más grandiosos de la naturaleza.
 
 
Los vencejos comunes se cuentan entre los aeronautas más grandiosos de la naturaleza.
Foto: Gallinago_media, Shutterstock
 
 

El vencejo común, el ave que vuela sin aterrizar

Autor: Ed Yong Fecha: 2016-12-05

 

Cada mes de julio, los vencejos comunes jóvenes abandonan sus refugios europeos y migran al occidente y centro de África. Regresarán en junio, y pasarán los 10 meses intermedios casi continuamente en el aire. Puede que viajen hasta África, pero sus patitas nunca tocarán el suelo africano.

Se alimentan en el aire, se aparean en el aire, obtienen material para nidos en el aire –dice Susanne Åkesson, de la Universidad de Lund, Suecia-. Pueden posarse en cajas de anidación, ramas o casas, pero no tocan el suelo, realmente”. La razón es que sus alas son demasiado largas y sus patas demasiado cortas para despegar desde una superficie plana.

En consecuencia, los vencejos comunes (Apus apus) se cuentan entre los aeronautas más grandiosos de la naturaleza, adaptados estupendamente para pasar gran parte de su vida en el cielo.

 

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Vencejos comunes remontan el cielo de Merseyside, Inglaterra.

Foto: Alan Williams, Nature Picture Library

 

La gente siempre ha sospechado que los vencejos pasan mucho tiempo en el aire, pero nadie podía confirmarlo. Así que, en 2013, Åkesson y su marido, Anders Hedenström, ambos de la Universidad de Lund, se dieron a la tarea de demostrarlo, para lo cual adaptaron a 19 aves con registradores de datos, y volvieron a capturarlas uno o dos años después. Los dispositivos captaron niveles de luz locales, que los investigadores utilizaron para precisar la posición global de los pájaros. También registraron la aceleración, la actividad y la posición del cuerpo de los vencejos, información que reveló si estuvieron volando o en reposo.

Los datos demostraron que algunas aves casi nunca estuvieron inactivas durante sus largas migraciones. Por ejemplo, entre septiembre de 2013 y abril de 2014, uno de los vencejos descansó solo cuatro noches de febrero; pero al año siguiente, no descansó una noche completa, y en ese mismo periodo se detuvo apenas dos horas.

 

Un vencejo común (Apus apus) en el Zoológico de Budapest.

Foto: Joel Sartore, National Geographic Photo Ark

 

Otros vencejos descansaron más a menudo. Åkesson y Hedenström sospechan que se debió a que no habían terminado de cambiar las plumas de sus alas y colas durante la muda anual. Las plumas viejas debieron entorpecer su capacidad para mantenerse en el aire o bien, la incapacidad de mudar completamente pudo reflejar algún problema de salud subyacente que afectó su vuelo. Como fuera, no es que hayan aterrizado. Si descansaron, fue solo algunas horas. Y a lo sumo, pasaron apenas 0.64 por ciento de la migración en tierra firme.

Otros científicos han obtenido resultados parecidos. En 2013, Felix Liechti, del Instituto Ornitológico Suizo, utilizó registradores de datos similares para demostrar que, probablemente, tres vencejos reales (Tachymarptis melba) volaron 200 días sin parar en su larga migración de Suiza a África y de vuelta. Ese resultado fue particularmente sorprendente, porque los vencejos reales son dos veces más grandes que los vencejos comunes, con envergaduras alares de hasta 56 centímetros.

Esos prolongados viajes sin escalas implican que los vencejos deben dormir mientras vuelan. En agosto pasado, Niels Rattenborg, del Instituto de Ornitología Max Planck, Alemania, comprobó que lo mismo hacen las fragatas (grandes aves marinas que se comportan como piratas del género Fregata). Para ello adaptó sensores de ondas cerebrales en 15 rabihorcados y demostró que duermen mientras vuelan: unos 40 minutos diarios, y apenas unos segundos a la vez.

No existe sensores cerebrales lo bastante pequeños para registrar la actividad de los vencejos al vuelo, pero sin duda deben tomar siestas en el aire. Tal vez hacen como los delfines, que ponen a dormir una mitad del cerebro a la vez para mantenerse constantemente alertas.

 

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La fragata es otra especie de ave que parece nunca tocar el suelo y que duerme en el aire.

Foto: Don Mammoser

 

¿Por qué tomarse tantas molestias? ¿Por qué un ave evolucionaría para permanecer continuamente en el aire, en vez de aterrizar de vez en cuando? “Cuando estás en el aire, eres en extremo móvil y puedes explorar un ambiente alimentario dinámico”, explica Åkesson. Los vencejos comen insectos, los cuales pueden concentrarse en enjambres densos y se desplazan de un lugar a otro. Al patrullar grandes extensiones de cielo, sin jamás perder tiempo en el suelo, los vencejos pueden capturar más de esas presas.

 

 

 

 

El lindo frailecillo atlántico tal vez parezca el menos indicado para vivir en mar abierto, pero las apariencias engañan. Conoce un poco sobre el modo de vida de estas increíbles aves:

 

 

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