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Luciérnagas vuelan en la noche estival de Tennessee.
 
 
Luciérnagas vuelan en la noche estival de Tennessee.
Foto: David Liittschwager, National Geographic Creative
 
 

¿Cómo brillan las luciérnagas? (¿y qué las "prende"?)

Autor: Liz Langley Fecha: 2016-07-27

 

Las luciérnagas son la esencia del verano, así que la Pregunta de la Semana de Extraño Animal se ha tomado la prerrogativa de hacer un doble planteamiento. El primero, sobre sus luces y el segundo, sobre sus amores: ¿Qué prende a las luciérnagas?

 

La primera luz

La enzima que enciende el arcoíris de luces coloridas que exhiben las distintas especies de luciérnagas se llama luciferasa. Y Sara Lewis, autora de un hermoso libro de reciente publicación, titulado Silent Sparks: The Wondrous World of Fireflies, afirma que lo primero que activó el interruptor fue un defecto. Lewis explica que el gen de la luciérnaga que codifica la luciferasa es muy parecido a un gen común que produce ácidos grasos. Lo más probable es que un antepasado lejano de las luciérnagas tuviera un duplicado de ese gen con una mutación que le hacía producir un poquitín de luz.

Según Lewis, con el paso de los eones, una alta concentración de esa sustancia química productora de luz evolucionó junto con tejidos especializados hasta crear un nuevo “órgano luminoso”: la linterna de la luciérnaga.

 

Los estímulos incluyen: exhibicionismo

Lewis agrega que, para las luciérnagas, “la luz es el lenguaje del amor”. En otras palabras, se encienden para buscar romance.

Los machos emiten una señal que sirve como código distintivo de la especie. Por ejemplo, se iluminan una y otra vez para comunicar: “Soy una Photinus pyralis” –una especie común en el oriente de Estados Unidos- y también dice “soy macho”. En cambio, las hembras solo responden con señales que informan sobre su especie, destellando en patrones específicos. Y además, tienen una idea muy particular sobre lo que es sexy.

Las señoritas de Photinus pyralis prefieren los destellos de larga duración, mientras que los destellos rápidos enloquecen a las hembras de la especie Photinus consimilis.

 

Las luciérnagas o cocuyos tienen muchos secretos. Foto: Taylor Kennedy, National Geographic Creative

 

Cuando las hembras encuentran al macho adecuado, la conversación en destellos puede prolongarse horas, dice Lewis, en parte porque las chicas se hacen las difíciles, y solo responden a cada quinto destello, más o menos. Pueden estar en la misma hoja de la planta y no obstante, él seguirá destellando mucho tiempo y esperando a que ella responda con un chispazo.

Una vez que se encuentran, apagarán sus luces y se aparearán, cola a cola, durante horas. De esa manera, el macho impide que sus rivales tengan acceso a la hembra esa noche.

Pero la noche siguiente, ella encenderá el interruptor de otro caballero.

 

 

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Jóvenes luminosos

El brillo no siempre es cuestión de sexo, en las luciérnagas y en otros insectos. Philip Koehler, entomólogo de la Universidad de Florida, dice que la mosca de mantillo (Arachnocampa luminosa) se adhiere a las paredes de las rocas y atrapa insectos con sus “hilos de moco viscoso”. La presa es atraída por la bioluminiscencia de la mosca de mantillo, parecida a la luz del porche que atrae a los insectos.

Y las luciérnagas también brillan para ahuyentar a los depredadores. Estos insectos contienen compuestos tóxicos, llamados lucibufaginas, lo bastante potentes para matar animales pequeños, como lagartijas y aves.

Las luciérnagas jóvenes viven bajo tierra. Igual que los colores con que una mariposa monarca alerta de su toxicidad a los depredadores, el brillo de los bebés que están bajo tierra previene a los depredadores subterráneos –que no ven colores- para que se mantengan a raya.

 

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Moscas de mantillo se iluminan para atraer presas en Australia. Foto: Michael y Patricia Fogden, Minden Pictures/National Geographic 

 

Luces tenues

En su libro, Lewis sugiere muchas maneras como puedes hacer que tu jardín sea más atractivo para las luciérnagas, e incluye una receta estándar para el romance.

“Si mantienes las luces tenues o apagadas, podrán verse y encontrarse”, escribe.

Y entonces el amor podrá seguir, para las luciérnagas y para todos los que no podemos resistirnos siquiera a los fuegos artificiales más diminutos.

 

Luciérnagas luminosas crean escenas parecidas a “La noche estrellada” de Vincent van Gogh, en este espectacular time-lapse del cineasta Vincent Brady.

 

 

 

Mira esta galería de fotos de luciérnagas tomadas por la comunidad Your Shot de National Geographic: 

--Texto e Imagen--

 

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