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Una comadreja se asoma entre la espesura.
 
 
Una comadreja se asoma entre la espesura.
Foto: Flip de Nooyer, Minden Pictures, National Geographic Creative
 
 

Cinco animales pequeños que se metieron con la ciencia grande

Autor: Victoria Jaggard Fecha: 2016-06-09

Desentrañar los secretos del universo es una empresa colosal. Pero como han descubierto los investigadores, solo hace falta un bichito peludo o un animalito alado para descarrilar nuestros esfuerzos cósmicos.

Al cierre de abril pasado, un corte de energía ocasionó que se interrumpieran los trabajos en el acelerador de partículas más poderoso del mundo. El Gran Colisionador de Hadrones, operado por CERN en Ginebra, Suiza, una máquina subterránea enorme donde los científicos descubrieron el bosón de Higgs, en 2012.

Según la más reciente información sobre el estado interno, la causa del fallo eléctrico de GCH fue una fouine, palabra francesa que significa “comadreja” o “marta”. Parece que el travieso mamífero se introdujo en uno de los transformadores eléctricos del colisionador, provocando un corto circuito. Para su desgracia, el animalito no sobrevivió a la electrizante aventura.

“Puedo confirmar que el Gran Colisionador de Hadrones está en modalidad de espera, después de los problemas técnicos de las últimas 24 horas, incluyendo un corte de energía ocasionado por el paso de una comadreja”, informó el portavoz de CERN, Arnaud Marsollier, en un correo electrónico.

“La parte en cuestión de GCH se detuvo inmediatamente y de manera segura, aunque algunas conexiones estaban un poco dañadas debido a un arco eléctrico”, agregó. No obstante, esas modalidades de espera son bastante rutinarias en la instalación, que yace en una región rural de la frontera de Suiza y Francia. Marsollier agregó que las reparaciones podrían demorar algunos días.

Aunque nadie se explica por qué algunos mamíferos pequeños roen equipos eléctricos, es muy común que lo hagan, señala Roland Kays, director del Laboratorio de Investigación en Biodiversidad, en el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte.

El detector CMS del Gran Colisionador de Hadrones ayudó a que los científicos encontraran el bosón de Higgs.

Foto: CERN

“Las martas roen cableados de autos; de hecho, es un problema bastante grave –informa en un correo electrónico, añadiendo que- en estos momentos, hay varios proyectos de ingeniería para reducir el problema”.

Este incidente no es el primero en que los animales han “metido la pata” con nuestros proyectos científicos más importantes. He aquí otros cuatro ejemplos de encuentros salvajes entre bestias y máquinas.

El “bug” de computadora original

Desde el siglo XIX, los técnicos han hablado de “bugs” para referirse a problemas de ingeniería extraños. Tal vez el caso más famoso es el de la infortunada polilla que se atascó en la computadora Harvard Mark II, en 1947. Al descubrirla, los ingenieros que daban servicio a la máquina descomunal encontraron tan gracioso el incidente que pegaron el insecto muerto en un libro de bitácora, y escribieron la leyenda: “Primer caso real de un ‘bug’ descubierto”. El libro y la polilla se encuentran ahora en las colecciones del Museo Nacional de Historia Estadounidense del instituto Smithsoniano.

Robert W. Wilson (der) y Arno Penzias posan con la antena de radio que usaron para descubrir el eco del Big Bang.

Foto: Associated Press

Palomas cósmicas

En la década de 1960, los físicos Arno Penzias y Robert Wilson trataban de usar una antena de 6 metros en el Laboratorio Bell de Nueva Jersey para crear mapas de las señales de radio de los espacios intergalácticos. Aunque habían tomado muchas precauciones para eliminar ruidos de fondo, este par seguía captando un sonido uniforme en una longitud de onda de microondas específica. Su principal sospechoso para causar la estática: unas palomas que habían dado en posarse dentro de la antena.

Los científicos expulsaron a los intrusos emplumados y pasaron horas limpiando, meticulosamente, las heces de las palomas. Pero extrañamente, la estática persistió, y eso resultó ser una noticia estupenda. A la larga, los físicos descubrieron que estaban escuchando el fondo cósmico de microondas, un eco del Big Bang que se extiende por el universo.

El acelerador de partículas Tevatron, en Batavia, Illinois.

Foto: EPA

Pandilla de mapaches

GCH no es el único acelerador de partículas con problemas de animales silvestres. En un informe de estado emitido en 2006 por Tevatron, el colisionador de Fermilab en Illinois (hoy clausurado), la instalación anunció que, aquel 30 de mayo, tuvo que combatir un “ataque de mapaches”. Según el comunicado, poco después de la media noche, los invasores enmascarados intentaron ocupar territorios en el acelerador y en la sede de la división, pero fueron repelidos por el personal.

“Ningún mapache fue lesionado o capturado durante estos encuentros”, agregó el informe.

Un acercamiento del tanque de combustible externo del transbordador espacial muestra al murciélago cola de ratón.

Foto: NASA

Murciélago espacial

NASA también ha tenido sobresaltos con animales. El complejo de lanzamientos del Centro Espacial Kennedy, Florida, comparte el área con el Refugio Nacional de Vida Silvestre de la Isla Merritt, hogar de cocodrilos, manatíes, y otras especies locales. Sin embargo, el que llegó a los titulares noticiosos, en 2009, fue un murciélago cola de ratón que viajó, inopinadamente, en el transbordador espacial Discovery.

Poco antes de la hora programada para despegar, detectaron al pequeño quiróptero aferrado al tanque de combustible de color anaranjado. Al parecer, el animalito tenía un ala rota, y tal vez por eso siguió sujetándose a la nave incluso mientras se elevaba estruendosamente hacia el cielo.

 

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