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En una colina que domina Bombay, un abrevadero hecho por el hombre atrae a uno de los 35 leopardos que, se calcula, habitan en el Parque Nacional Sanjay Gandhi y sus alrededores.
 
 
En una colina que domina Bombay, un abrevadero hecho por el hombre atrae a uno de los 35 leopardos que, se calcula, habitan en el Parque Nacional Sanjay Gandhi y sus alrededores.
Foto: Steve Winter
 
 

Los leopardos han perdido tres cuartas partes de su territorio

Autor: Brian Clark Howard Fecha: 2016-06-09

Los leopardos son los grandes felinos más diseminados del mundo, con un territorio histórico que abarca gran parte de Eurasia y África. Son poderosos, y adaptables, capaces de vivir en cualquier parte, desde los áridos desiertos de la Península Arábiga hasta las atestadas selvas de Java. Incluso se les ha visto en las calles de grandes ciudades, y cazando una variedad de presas más amplia que cualquier otro gran carnívoro obligado.

Mas eso no significa que no hayan sufrido a manos del hombre.

El estudio mundial más completo sobre la especie hasta la fecha demuestra que los leopardos (Panthera pardus) ahora ocupan apenas 25 a 37 por ciento de su territorio histórico, informó un equipo de científicos en la revista PeerJ, el miércoles 4 de mayo. Y aunque estos felinos aún se encuentran en buenas condiciones en ciertas partes de África e India, algunas de las nueve subespecies en otras regiones han experimentado una pronunciada caída de más de 90 por ciento.

Esa disminución general es más grave que la del promedio de los grandes carnívoros terrestres. Además, solo 17 por ciento del territorio existente de los leopardos está protegido legalmente, con porcentajes más bajos para la mayoría de las subespecies en riesgo.

“Hallamos que muchas poblaciones de leopardos están mucho más amenazadas de lo que se pensaba”, dijo Andrew Jacobson, autor principal del estudio y explorador National Geographic que colabora en la Iniciativa Grandes Felinos de la Sociedad. Jacobson también está afiliado con la Sociedad Zoológica de Londres y University College Londres.

Estos grandes felinos han disminuido mucho en África del Norte y Occidental, y casi han desaparecido en gran parte de la Península Arábiga y China. En términos generales, su territorio se ha reducido de un máximo histórico de 35 millones de kilómetros cuadrados a solo 8.5 millones de kilómetros cuadrados. Y seis de las nueve subespecies de leopardo se encuentran en serias dificultades, informaron los científicos.

El estudio llega en un momento oportuno pues, este año, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) cambiará el estatus oficial del leopardo en la Lista Roja. Se espera que sea inscrito como “vulnerable”, un incremento de gravedad respecto de la condición previa de “casi amenazado”. Algunas subespecies de leopardo también podrían quedar registradas como “en peligro” o “en peligro crítico”.

Para compilar el nuevo análisis, el equipo de investigadores dedicó tres años a revisar toda la literatura existente, examinar miles de registros recientes e históricos, y entrevistar a docenas de expertos en muchos países. Los autores están afiliados con una gran variedad de instituciones, incluidas Panthera, IUCN, Wildlife Conservation Society, y numerosas universidades, desde Duke hasta la Universidad de Silvicultura de Beijing.

“La naturaleza reservada de los leopardos, aunada a la aparición ocasional de animales individuales en ciudades grandes como Mumbai y Johannesburgo, perpetúa la idea errónea de que siguen prosperando en la naturaleza cuando, en realidad, nuestro estudio subraya que están cada vez más amenazados”, dijo Luke Dollar, uno de los coautores y director del programa Iniciativa Grandes Felinos de la Sociedad National Geographic.

Durante la revisión del artículo, el biólogo conservacionista Stuart Pimm, de la Universidad de Duke, dijo que el trabajo “establece un estándar nuevo –y elevado- para las evaluaciones”. Pimm, quien también es explorador National Geographic, pero no participó en el estudio, agregó que el equipo “hizo esfuerzos excepcionales para compilar una cantidad enorme de información dispersa sobre la distribución del leopardo. Muy a menudo, los científicos han trazado fronteras muy imprecisas en los mapas, asumiendo que significan algo”.

Grandes amenazas

Con el tiempo, el leopardo ha sufrido por la pérdida de hábitat y especies de presas, así como por la persecución directa. Desde hace mucho, ha sido cazado por su piel manchada, la cual aún es muy cotizada en algunas partes de África, así como en el sureste de Asia. Y la práctica no sustentable de la cacería de trofeos también persiste en algunas regiones, apunta Jacobson.

En general, la decadencia del leopardo ha sido más grave en áreas donde, de por sí, su prevalencia era menor. En las regiones desérticas, la densidad de estos felinos solía ser de uno en cien kilómetros cuadrados, mientras que en una selva tropical puede haber 30 en cien kilómetros cuadrados.

Sin embargo, en muchos lugares el leopardo ocupa un nicho ecológico clave como el carnívoro superior, ayudando a mantener el equilibrio de las especies que depreda. Así mismo, el gran felino a menudo tiene gran importancia cultural e histórica en muchas partes de su territorio.

Subespecies en dificultades

Las tres subespecies de leopardo que mostraron la mayor disminución son el leopardo del Amur (P. p. orientalis), el leopardo de Arabia (nimr), y el leopardo chino del norte (japonensis). Los autores señalaron que el leopardo chino ha sido particularmente mal estudiado, pues solo pudieron encontrar dos artículos académicos recientes sobre dicha especie, en inglés.

Otras subespecies en alto riesgo de extinción incluyen al leopardo de Java (P. p. melas), de Persia (P. p. saxicolor), de Indochina (P. p. delacouri), y de Sri Lanka (P. p. kotiya). “Esperamos que nuestro trabajo catalice acciones de conservación en las áreas que más lo necesitan”, dijo Jacobson.

El equipo también descubrió algunos puntos esperanzadores. En el Cáucaso y el Lejano Oriente ruso, los leopardos habían experimentado una marcada disminución hasta que el gobierno incrementó el tamaño de las áreas protegidas y fortaleció los esfuerzos contra la caza furtiva. En consecuencia, las poblaciones de esas regiones se han estabilizado, informó Jacobson.

“Los leopardos se reproducen bastante bien, de modo que eliminar la persecución permite que las poblaciones empiecen a crecer de nuevo”, agregó.

El mensaje importante es que se necesitan más investigaciones y esfuerzos de protección para los leopardos, prosiguió Jacobson. “La gente debe pensar en ellos como animales amenazados, como el león o el elefante –añadió-. Todavía no están tan mal como los tigres, pero han perdido una parte significativa de su territorio”.

Philipp Henschell, de Panthera, dijo que el estudio debe tomarse como una señal para actuar. “La comunidad de conservación internacional debe redoblar el apoyo para las iniciativas de protección de la especie –dijo-. Nuestros siguientes pasos, en este momento preciso, determinarán el destino del leopardo”.

 

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