• conecta con
    national geographic
ir
 
El ornitorrinco es el único descendiente vivo de un antepasado que se separó de los demás mamíferos hace unos 150 millones de años.
 
 
El ornitorrinco es el único descendiente vivo de un antepasado que se separó de los demás mamíferos hace unos 150 millones de años.
Foto: Joel Sartore, National Geographic Photo Ark
 
 

Animales que han desconocido la evolución

Autor: Liz Langley Fecha: 2015-11-18

“¡No has cambiado ni un poquito!”.

Es muy agradable que la gente mienta así al ver nuestras fotos viejas, aunque también es verdad que algunos nos conservamos mejor que otros.

David Gohman Luke se preguntaba cuáles animales han conservado su apariencia más tiempo; pero en términos de millones de años, en vez de décadas. Así que nos envió por Facebook la Pregunta: “¿Cuál es el mamífero vivo más antiguo que ha permanecido inalterado por la evolución?”.

Nunca cambies

“‘Inalterado’ es un adjetivo capcioso”, dice en un correo Nizar Ibrahim, paleontólogo de la Universidad de Chicago, designado Explorador National Geographic 2014.

Explica que, aunque los científicos disponen de fósiles que les permiten estudiar la estructura esquelética de un animal antiguo, la historia no termina allí; pues con el tiempo, la fisiología y el ADN sufren algunos cambios, tanto por el proceso básico de la evolución como por los cambios genéticos aleatorios.

Dicho lo anterior, los dos mamíferos que han experimentado menos modificaciones evolutivas son el ornitorrinco y la zarigüeya, apunta Samantha Hopkins, profesora asociada de geología en la Universidad de Oregón.

Cierra el pico

Podríamos decir que el ornitorrinco es un superviviente. Hopkins informa que es uno de los contados descendientes vivos de un antepasado que se separó de los demás mamíferos hace unos 150 millones de años.

El ornitorrinco conserva “varios rasgos primitivos”, agrega Ibrahim, “tanto por lo que sabemos de los fósiles como por lo que vemos en su anatomía [moderna]”.

Dichos rasgos incluyen sus huevos correosos y la ausencia de pezones, dos características que no presentan los mamíferos que evolucionaron después de los ornitorrincos.

¿Huevos?, te preguntarás. Pues sí, eso mismo. Los mamíferos que ponen huevos se llaman monotremas y aunque alguna vez fueron muy diversos, hoy día ese grupo solo incluye a los ornitorrincos y dos especies de equidnas.

Lee: El pez que perdió los ojos a causa de la evolución

Hopkins dice que han descubierto cráneos de antepasados semejantes a ornitorrincos que datan del Periodo Cretáceo (hace 63 millones a 138 millones de años). Los científicos los identificaron por sus picos como de pato y sus peculiares mandíbulas.

Ibrahim añade que los fósiles más antiguos parecidos al ornitorrinco moderno datan del Periodo Cuaternario, hace unos 2.5 millones de años.

Hacer la zarigüeya

Aunque no son tan antiguas como los monotremas, las zarigüeyas también son muy viejas “y han cambiado muy poco en las últimas decenas de millones de años”, informa Ibrahim.

Hoy tenemos más de 60 especies de zarigüeyas que habitan en todo el Continente Americano, así como en Australia, Nueva Zelanda, Tasmania y Nueva Guinea.

Un artículo de 2009, publicado en la revista PLOS ONE, rastrea el linaje de las zarigüeyas a un grupo de marsupiales llamado Peradectidae, que vivieron durante la época de la extinción de los dinosaurios, en el Periodo Cretácico-Paleógeno. La separación evolutiva de las zarigüeyas y el resto de los marsupiales ocurrió hace unos 65 millones de años.

Conviene no ser demasiado quisquillosos

Ibrahim comenta que no se ha esclarecido porqué algunas especies permanecieron sin cambios durante tanto tiempo, pero es posible que hayan influido los ambientes estables y la escasa competencia. Por ejemplo, no hay muchos mamíferos australianos que hayan evolucionado a la vida acuática, lo que significa que los ornitorrincos, amantes del agua, no tienen mucha competencia.

Hay más de 60 especies de zarigüeyas (aquí, una zarigüeya de Virginia) y la mayoría no ha cambiado mucho con el paso de los milenios.

Foto: Joel Sartore, National Geographic Photo Ark

Y a veces, la evolución, simplemente, hace bien las cosas.

Por ejemplo, Hopkins señala que casi todas las especies de zarigüeyas, como la zarigüeya de Virginia en Norteamérica, son “generalistas dietéticas”. Dice que su actitud hacia la comida es: “¿No hay bichos hoy? Comeré basura. ¿No hay basura? Buscaré fruta podrida”. En otras palabras, tienen una adaptabilidad que les permite vivir casi en cualquier parte.

En cambio, los animales extremadamente especializados –como los pandas gigantes, cuya dieta se compone 99 por ciento de bambú- son más vulnerables a la extinción cuando su alimento preferido deja de estar disponible.

¿Ves? Cuanto mejor aceptes el cambio, más probabilidades tendrás de seguir siendo el mismo.

 

COMENTA ESTA NOTA