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De gran inteligencia, los cuervos estadounidenses (en la foto, un animal del Centro de Investigación Aviaria Miksch Sutton en Bartlesville, Oklahoma) puede reconocer rostros humanos.
 
 
De gran inteligencia, los cuervos estadounidenses (en la foto, un animal del Centro de Investigación Aviaria Miksch Sutton en Bartlesville, Oklahoma) puede reconocer rostros humanos.
Foto: Joel Sartore / National Geographic Creative
 
 

¿Los cuervos celebran funerales para sus muertos?

Autor: Liz Langley Fecha: 2015-10-06

Quienes han escuchado el melancólico reclamo de la paloma huilota tal vez se pregunten: ¿Las aves sufren por la pérdida de sus seres queridos?

Emilie Bouef nos envió el siguiente comentario por Facebook: “Me han contado que los cuervos hacen una especie de funeral cuando uno de ellos muere. Me encantaría saber más al respecto”.

Llamarse, reunirse y prestar atención especial a un camarada caído son conductas comunes de los córvidos, grupo de aves altamente inteligentes que incluye a las cornejas, los arrendajos, las urracas y los cuervos, informa Kaeli Swift, estudiante doctoral en ciencias ambientales de la Universidad de Washington.

Pero eso no significa, necesariamente, que las aves estén de luto por su compañero perdido. Por el contrario, es posible que traten de averiguar si hay una amenaza en el sitio donde ocurrió la muerte, para evitarlo en el futuro.

En un estudio publicado recientemente en la revista Animal Behaviour, Swift descubrió que los cuervos estadounidenses asocian el peligro con las personas que manipulan cadáveres de cuervos, y pueden mostrarse recelosas de comer cerca de esos individuos.

 

El hombre de la máscara

Al iniciar su experimento de dos años, Swift puso comida en más de cien de sitios del estado de Washington que atraían a los cuervos en que etapa de cría y nidificación.

Luego, Swift pidió a 25 voluntarios humanos que usaran máscaras y se pararan cerca de la comida durante 30 minutos, a la vista de las aves. Las máscaras ocultaban las expresiones faciales de las personas, y también permitían rotar a los voluntarios que participaban en el experimento.

Cada voluntario llevaba en las manos un cuervo muerto y se paraba cerca del cadáver de un halcón de cola roja –depredador de los córvidos- o cerca de un halcón de cola roja muerto que sujetaba un cadáver de cuervo (todas las aves usadas en el experimento estaban disecadas). La variable de control del experimento –el elemento que no cambia- podía ser la ausencia del voluntario o un voluntario con las manos vacías.

De manera casi universal, cuando vieron a las personas y las aves muertas, los cuervos respondieron con “regaños” o emitiendo una alarma para otros cuervos. De las cuatro situaciones, la combinación “halcón y cuervo muerto” provocó la respuesta más intensa; sin embargo, los pájaros no respondieron al voluntario de “control” con las manos vacías. 

Una voluntaria demuestra cómo presentaron los cadáveres de cuervos a los cuervos vivos durante los experimentos de Swift y sus colegas. Kaeli Swift

Los voluntarios que provocaron reacciones regresaron al mismo sitio, periódicamente, durante seis semanas, pero volvieron con las manos vacías. Con todo, los cuervos siguieron protestando por su presencia durante todo el experimento y se mostraron más recelosos del área durante varios días, lo que sugiere que consideran peligrosas a las personas que manipulan a sus congéneres muertos.

En un segundo experimento Swift descubrió también que los cuervos respondían con menos intensidad a una persona enmascarada que sostenía una paloma disecada, lo que indica que “los cuervos son más sensibles a los cuervos muertos que a otros tipos de aves”, informa Swift.

En términos generales, la investigación demostró que la simple inferencia del peligro bastó para que los cuervos se volvieran escépticos de los humanos.

 

No te olvido

Otros experimentos han revelado que los cuervos estadounidenses nunca olvidan un rostro (humano), aun después de nueve años y medio (y contando), asegura John Marzluff, biólogo de la Universidad de Washington y coautor del nuevo estudio.

Semejante habilidad es beneficiosa para estas aves sociales y longevas, porque tienen que vérselas con personas imprevisibles.

Si eres un cuervo, “algunos te matarán y otros te darán de comer”, y eso puede cambiar si, por ejemplo, un amante de las aves se muda de una casa y otra persona menos amistosa llega a vivir allí, señala Marzluff.

Por ello, los cuervos deben ser “ágiles” al interactuar con nosotros, y el estudio apoya la idea de que “estos cuervos prestan atención” a personas individuales.

En una investigación anterior, Marzluff y su equipo hicieron escaneos cerebrales de cuervos estadounidenses y demostraron que el hipocampo –región asociada con el aprendizaje y la memoria- se activa al ver a una persona sosteniendo el cadáver de un cuervo.

“Esas asociaciones pueden renovarse” si vuelven a ver la amenaza, afirma.

Por ejemplo, en 2008, Marzluff pidió a investigadores con máscaras de cavernícolas que capturaran cuervos mientras otro grupo, con máscaras de control –de Dick Cheney- las liberaba. Después, las aves ignoraron a los inofensivos Cheney, pero regañaron y persiguieron a los cavernícolas, y siguieron haciéndolo durante años.

¡Pobres pájaros! Quizás pensaron que podían confiar en un Cuer-vernario.

 

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