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Cecil fue herido por una flecha, y rematado con un rifle.
 
 
Cecil fue herido por una flecha, y rematado con un rifle.
Foto: Zimbabwe National Parks, AFP/Getty
 
 

La cacería de trofeos y la muerte de Cecil

Autor: Brian Clark Howard Fecha: 2015-07-30

La muerte de Cecil, uno de los leones mejor conocidos y más estudiados de Kenia, atiza el debate en torno a la creciente tendencia de la “caza de trofeos”, que incluye entre sus presas a las especies en peligro.

Herido con una flecha, Cecil fue acosado durante 40 horas y finalmente, muerto a tiros.

Después, los cazadores de trofeos despellejaron al gran felino y le cortaron la cabeza. Cecil, con 13 años de edad, era uno de los sujetos de estudio de un proyecto de la Universidad de Oxford iniciado en 1999.

El miércoles, autoridades de Zimbabue informaron que el odontólogo estadounidense, Walter James Palmer, pudo ser el responsable de tirar del gatillo y según la Fuerza Especial para Conservación de Zimbabue (ZCTF, por sus siglas en inglés), la cacería fue ilegal.

El incidente ha desatado protestas internacionales, arrancando un clamor por un mayor escrutinio de la cacería legal de trofeos e incluso el reclamo de acabar, definitivamente, con esa costumbre. Sin embargo, la política de la cacería de trofeos es muy compleja, pues muchos científicos, gobiernos y conservacionistas apoyan la práctica como un medio para reunir fondos para la protección.

Indignación social

Gracias a la proliferación de las redes sociales, muchas personas en todo el mundo expresan cada vez con más vehemencia su oposición a la caza mayor, sea legal o ilegal.

Hace poco, a fin de dejar clara su postura, Emirates Airlines prohibió transportar trofeos de caza en sus vuelos. En respuesta, grupos de cazadores argumentan que sus esfuerzos generan fondos vitales para la conservación.

Los indignados por la muerte de Cecil también han levantado la voz contra Palmer. Un comentarista escribió en la página Yelp del dentista: “Fue amable, bondadoso, pero estoy muy agradecido de que NO ME MATARA COMO MATÓ A ESE LEÓN PROTEGIDO”.

Otro usuario escribió: “Cualquiera que visite su consultorio apoya indirectamente la práctica ilegal y despreciable de cazar furtivamente animales en peligro”.

Otra persona escribió en Twitter:

¿Por qué? Qué tragedia. Walter Palmer: Dentista americano descubierto como el asesino de #Cecil el león de #Zimbabue.

People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) también se manifestó en Twitter:

(2/5): Ya que cazar a #CecilTheLion en el parque habría sido ilegal, hay que extraditarlo, presentar cargos, &, preferiblemente, ahorcarlo.

(3/5): La caza es un pasatiempo de cobardes. Para excitarse al precio de una vida este hombre mató a tiros al amado #CecilTheLion c/un arma de alto poder.

Un usuario respondió:

No me opongo a la cacería. Sin embargo, me opongo a la caza ilegal, con carnada. Los cazadores de verdad te dirán lo mismo.

Más allá de la participación de Palmer, varios científicos de Tendencia Principal, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, y algunos grupos conservacionistas apoyan la caza de trofeos regulada, incluido el Fondo Mundial para la Naturaleza, grupo que, en 2009, envió una carta al gobierno estadounidense argumentando que la reglamentación del deporte de la cacería puede “contribuir, fuertemente, a mejorar la supervivencia de las especies”.

La Asociación Profesional de Cazadores y Guías de Zimbabue ha suspendido a los miembros que intervinieron en la cacería de Cecil. El grupo “no tolerará ninguna cacería ilegal ni cualquier práctica antiética por parte de sus miembros y su personal”, escribió en su página Facebook.

Cada león es importante, declararon los exploradores residentes de National Geographic, Dereck y Beverly Joubert, quienes se oponen a la caza de trofeos o lo que denominan “conservación con armas”.

¿Reglas confusas?

La turbidez en torno de la legalidad de la cacería de Cecil pone de relieve la controversia sobre la caza legal de trofeos, permitida en algunos países africanos (Zimbabue, Sudáfrica), pero proscrita en otros (Botsuana y Zambia). Hace casi un siglo, unos 200,000 leones rondaban el territorio de aquel continente, pero hoy quedan menos de 30,000 y se consideran altamente vulnerables.

La vida salvaje africana suele recorrer grandes distancias, y con frecuencia entra y sale de parques y áreas protegidas, lo cual complica la reglamentación de la cacería en regiones específicas. (Lee: Los rinocerontes negros retornan a África tribal)

Cuando los cazadores matan a un león dominante, otro macho ocupa su lugar a la cabeza de la manada y habitualmente, este acaba con todos los cachorros existentes para dar cabida a su descendencia. Se calcula que Cecil había procreado 24 cachorros con seis leonas.

Según diversos tratados internacionales, se supone que la caza legal de trofeos genera dinero para esfuerzos de conservación. Pero los críticos afirman que la corrupción desvía los fondos, en tanto que las pieles, huesos y otros materiales resultantes de la cacería suelen terminar en el mercado negro, donde estimulan la demanda asiática de medicinas tradicionales o de símbolos de estatus.

En respuesta a la muerte de Cecil, conservacionistas han exigido que la Unión Europea prohíba la importación de artículos derivados de leones procedentes de Zimbabue (al principio, los medios informaron que existía la sospecha de que el cazador era de nacionalidad española).

Anatomía de la cacería

ZCTF informa que, en julio 6, el cazador estadounidense Walter Palmer, originario de una pequeña ciudad cerca de Minneapolis, participó en una cacería de trofeos a orillas del Parque Nacional Hwange de Zimbabwe, para lo cual afirmó haber pagado 55,000 dólares.

“Salieron a cazar de noche con un reflector y vieron a Cecil”, declaró Johnny Rodrigues, de ZCTF. “Amarraron un animal muerto a un vehículo para hacer que Cecil saliera del parque, dejando su olor en un área localizada como a medio kilómetro de la reserva”.

Dispararon una flecha que solo hirió al león, prosiguió Rodrigues. Luego siguieron su rastro y lo remataron con un rifle.

Un representante de Palmer dijo a los medios que el cazador considera que “tenía todos los permisos legales en regla y había contratado a varios guías profesionales, así que no niega que él pudo ser la persona que mató a este león”.

Palmer es un ávido aficionado a la caza mayor que ha capturado presas en todo el mundo. Ya antes estuvo en libertad condicional por haber mentido a las autoridades sobre el sitio donde mató a un oso negro en el norte de Wisconsin, en 2006.

Cuando fue abatido, Cecil llevaba un collar de rastreo GPS. Los cazadores intentaron destruirlo, pero no fueron completamente exitosos, informa Rodrigues. Dos individuos asociados con la cacería, que se cree fue organizada por Bushman Safaris Zimbabwe, han sido arrestados por las autoridades de ese país.

VIDEO: Kenia sin leones no es Kenia

 

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