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El Supervisor de San Francisco, Harvey Milk, durante el desfile anual de la libertad gay de esa ciudad en 1978, el año en que fue asesinado.
 
 
El Supervisor de San Francisco, Harvey Milk, durante el desfile anual de la libertad gay de esa ciudad en 1978, el año en que fue asesinado.
Foto: Associated Press
 
 

Antes de Orlando: breve historia de la violencia anti-LGBT moderna

Autor: Christina Nunez Fecha: 2016-06-13

Harvey Milk en 1978. Brandon Teena en 1993. Matthew Shepard en 1998.

La lista de asesinatos ampliamente publicitados de gays, lesbianas, bisexuales e individuos transgénero, incluye ahora a las víctimas del peor tiroteo masivo en la historia estadounidense, durante el cual murieron 49 personas, este fin de semana, en un centro nocturno gay de Orlando, Florida.

Aunque claramente diseminados, y muy lejos de estar limitados a las décadas recientes, resulta difícil cuantificar los ataques violentos precipitados por el género o la sexualidad. “La falta de sistemas eficaces para registrar y notificar la violencia motivada por el odio o ‘crímenes de odio’ contra las personas LGBT, enmascara la dimensión real de dicha violencia en la mayor parte de los países”, señala un informe de Naciones Unidas del año pasado.

“Y donde existen esos sistemas, las estadísticas oficiales tienden a subestimar la cifra de incidentes”.

Más de 20 por ciento de los crímenes de odio perpetrados en Estados Unidos en 2014 (el año de cifras más recientes) fueron motivados por la
orientación sexual o el género, según estadísticas del FBI citadas por el grupo activista Human Rights Campaign.

Y si bien incontables personas han sido víctimas de ataques individuales, grandes grupos congregados en centros nocturnos y otros ambientes semejantes en todo el mundo también han sido objeto de esa
violencia.

Amigos y familiares se abrazan fuera de la sede de la Policía de Orlando, tras el tiroteo en el club nocturno Pulse.

Las motivaciones de los ataques contra personas LGBT “siempre han sido, y siguen siendo [producto de una] retórica aparentemente religiosa”, dice Kaila Story, profesora de estudios femeninos y de género en la Universidad de Louisville.

Agrega que asociar el ataque del fin de semana con un grupo terrorista, hace que “parezca como si este asunto no fuera parte de Estados Unidos, y no fuera parte de la trama estadounidense, como si fuera la acción de algún extranjero”. Y de hecho, según informes noticiosos, Omar Matteen, el perpetrador del ataque del domingo en Orlando, había declarado su alianza a ISIS.

He aquí una lista de ataques contra clubes y eventos gay -los cuales, en opinión de Story, a menudo carecen de la seguridad necesaria- que han llamado la atención global en décadas recientes:

Desfile del Orgullo Gay, Jerusalén, 2015: Un judío ultra-ortodoxo apuñaló a seis personas, una de ellas de muerte, 10 años después de haber atacado a los participantes del mismo desfile, en 2005.

Galería

Personas se reúnen fuera de Stonewall Inn, Nueva York, sitio de un momento crucial para el movimiento por los derechos LGBT, en 1969.

Foto: Justin Lane, EPA

Central Station, Moscú, 2014: The Central Station, un gran centro nocturno gay, tuvo que cerrar después de una serie de ataques, incluidos una
balacera y aspersión de gas venenoso. Desde entonces opera en una nueva
ubicación con ventanas blindadas.

DIY Club, Ereván, Armenia, 2012: El bar gay-friendly fue atacado con bombas incendiarias y pintado con suásticas  el mismo mes. “Sigo recibiendo amenazas en las que dicen que van a quemarme, matarme y otras cosas”, reveló en su momento la propietaria Armine Oganezova, en una declaración para Institute for War & Peace Reporting.

Backstreet Café, Roanoke, Virginia, 2000: Un hombre abrió fuego
en el bar, matando a un parroquiano e hiriendo a otras seis personas. El
pistolero dijo a la policía que tenía la misión de matar a la gente
gay.

UpStairs Lounge en Nueva Orleans, tras un incendio que dejó 29 muertos y 15 lesionados en 1973. La mayoría de las víctimas fue hallada cerca de las ventanas, al fondo.

Otherside Lounge, Atlanta, 1997: El patio del bar para lesbianas fue atacado con una bomba de clavos que hirió a cinco personas. El bombardero, Eric Rudolph, quien se declaró culpable del bombazo en los Juegos Olímpicos 1996 de Atlanta, dijo que el ataque “pretendía enviar un mensaje poderoso en protesta por la persistente tolerancia y apoyo de Washington para la agenda política homosexual”.

UpStairs Lounge, NuevaOrleans, 1973: Treinta y dos personas murieron en un incendio provocado en ese centro nocturno. Aunque un parroquiano que fue expulsado del local era uno de los sospechosos, el crimen jamás se resolvió y los políticos respondieron a la tragedia con un marcado silencio y hasta se bromeó al respecto en la radio, mientras que muchas iglesias se negaron a celebrar memoriales.

“Este tipo de ataques no requieren de ‘radicalismo’ –asegura Jason Marsden, director ejecutivo de la Fundación Matthew Shepard-. El odio Anti-LGBTQ+ está
demasiado arraigado en nuestro país (EUA) y en todo el mundo para explicarlo como una excepción”.

Aunque la Ley Matthew Shepard y James Byrd, Jr. para Prevención de Crímenes de Odio aprobada en 2009 amplió la ley de crímenes de odio para incluir el género o la sexualidad, las legislaciones varían mucho en el nivel estatal y
según la fundación, ni siquiera existen en algunos estados de EUA.

Story espera que la tragedia de Orlando inicie una conversación sobre “la respuesta que vamos a dar a continuación”, y que genere conciencia en cuanto
a que “este incidente está estrechamente ligado con una historia muy extensa de estos acontecimientos”.

 

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