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Algunos españoles visitan Marruecos con frecuencia para comprar mercancías que venden al volver a su país.
 
 
Algunos españoles visitan Marruecos con frecuencia para comprar mercancías que venden al volver a su país.
Foto: Shutterstock
 
 

A Marruecos para trabajar

Autor: DPA Fecha: 2015-02-04

Sólo un estrecho marítimo de 14 kilómetros separa España de Marruecos, Europa del Norte de África. Y algunos españoles, castigados por la crisis económica y por un altísimo desempleo -que afecta a casi una de cada cuatro personas en edad de trabajar- han decidido buscar suerte al otro lado del estrecho y viven entre los dos continentes, exportan productos baratos, trabajan en "call centers" o en obras en las ciudades en pleno crecimiento en el Magreb. Algunos incluso abandonan su patria europea definitivamente.


Más de 10,000 españoles viven oficialmente en Marruecos y otros 5,000 trabajan de forma ilegal en el considerado "El Dorado" norteafricano, según calcula el Ministerio de Trabajo de ese país. Si no obtienen permiso de residencia, vuelven a su país para volver a viajar a Marruecos y seguir empleados sin papeles oficiales.


Otro tipo de visitantes españoles puede verse también en las calles de la ciudad portuaria de Tánger, viajan con regularidad en busca de productos baratos que después revenden en España. "Venimos entre una y dos veces al mes aquí", cuenta una pareja española que llega desde Granada.


"Compramos vestidos y productos para la casa, que en Marruecos no son especialmente caros, y después los vendemos en España. Con ello no nos hacemos millonarios, pero al menos podemos seguir pagando nuestras facturas". 


España tiene en estos momentos la cuota de desempleo más alta de Europa Occidental, que se sitúa en 23.7 por ciento. Por eso, pese a los salarios más bajos, el mercado laboral marroquí se ha convertido para muchos en una alternativa a tomar en serio.


Las buenas relaciones políticas entre España y Marruecos ayudan: mientras entre París y Rabat hay tensiones desde hace algunos meses y los marroquíes recelan de que los franceses se dirigen más a Argelia, España es visto como "casi el único amigo de Marruecos", como recientemente tituló un diario madrileño. También el comercio entre España y Marruecos se desarrolló muy rápidamente en los últimos años.


Además, el país africano necesita mano de obra cualificada para sus grandes proyectos, como trenes de alta velocidad, autopistas o instalaciones vacacionales.

En las obras se ve también a trabajadores españoles en Marruecos: albañiles, pintores o cerrajeros. Entre ellos Martín Sierra, que trabaja en Tánger. "Mis hijos se han quedado en España, cada mes voy allí para verlos", cuenta. Trabaja en dos obras de construcción distintas, y gana menos de lo que cobraba en España. "Pero no tengo elección. En mi país estoy desempleado".


El viaje a Marruecos es fácil para los trabajadores españoles. No necesitan visado y el billete de ferry no les cuesta más de 50 euros.




Salvador Martínez ya no va y vuelve a Marruecos para trabajar: se ha establecido en el país vecino y trabaja como cerrajero autónomo en Tetuán, a 60 kilómetros al este de Tánger.




Cuando recibe a sus clientes, le gusta vestir el traje tradicional marroquí, la chilaba. Uno de sus clientes fijos es el empresario El Haj Aissa: "Busco a Salvador porque hace buen trabajo, pero también porque es español y me gustaría mostrarle que somos un país que acoge bien a los trabajadores inmigrantes", cuenta.




Los españoles que trabajan en Marruecos no suelen tener tampoco problema para entenderse en el norte de Marruecos: como esa región estuvo ocupada por España, hasta hoy muchos siguen hablando español.


El gobierno marroquí tiene una actitud positiva frente a ellos y hace un año empezó a regular mejor la inmigración española, que no considera necesariamente mala para la economía, el mercado laboral o el presupuesto público, aseguran en el Ministerio competente de Rabat. Marruecos lo ve más bien como una solución y no como un problema.

 

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