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Foto: Patrick Piersma
 
 

La historia tras los objetos de un naufragio del siglo XVII

Autor: Kristin Romey Fecha: 2016-06-09

Hace 374 años, un barco que transportaba prendas de vestir y objetos suntuosos zozobró en el Mar del Norte y ahora, el regio contenido del naufragio del siglo XVII fue rescatado.

Los artefactos incluyen un ornamentado vestido de seda, medias y corpiños, un bolso bordado, y un peine para piojos. Los expertos consideran que este es uno de los descubrimientos de vestuario más importantes jamás hechos en Europa.

El naufragio fue hallado en 2015 por un club de buzos locales basado en la isla de Texel, a unos 100 kilómetros al norte de Ámsterdam, una zona donde los vientos y las corrientes cambiantes han hundido cientos de barcos. Los restos del naufragio permanecieron cubiertos de arena durante siglos, lo que contribuyó a la asombrosa conservación de los textiles.

La carta de la cuñada es la evidencia

La cubierta de cuero de un libro, estampada con el escudo de armas de la Casa de Estuardo, hizo que los investigadores sospecharan que los objetos tenían algún nexo con la realeza. Pero hace unas semanas, cuando montaron la exhibición de los artefactos en el Museo Kaap Skil de Texel, no sabían quién era la propietaria del vestido.

Desde entonces, historiadores de las universidades de Ámsterdam y Leiden se han enfocado en una carta escrita por la cuñada de Enriqueta María de Francia, la reina consorte de Carlos I, quien reinó en Inglaterra de 1625 a 1649.

Escrita en 1642, la misiva detalla que un barco que transportaba equipaje se perdió en marzo de aquel año, cuando la comitiva de Enriqueta María navegaba de Inglaterra a Holanda. Dicho barco contenía los guardarropas de dos damas de compañía y sus doncellas, así como artículos de la capilla privada de la reina consorte.

Ahora, los investigadores creen que la ropa hallada en el naufragio pertenecía a la dama de compañía de más edad, Jean Kerr, condesa de Roxburghe, a juzgar por el tamaño y estilo de las prendas. Según el análisis del museo, “[la] primera impresión es que la dama en cuestión tenía una figura bastante robusta”.

La reina Enriqueta María presuntamente viajaba a Holanda para entregar a su hija de 11 años a Guillermo II, príncipe de Orange, quien había desposado a la princesa un año antes. Sin embargo, la intención principal de la reina consorte era vender las joyas de la corona a cambio de armamento para apoyar a su marido el rey, quien estaba enfrascado en una guerra civil con los parlamentos inglés y escocés.

Una selección de los artefactos se exhió brevemente en el Museo Kaap Skil, (hasta el 16 de mayo), después de lo cual se sometieron a estudios ulteriores, antes de instalarlos en una exhibición permanente.

 

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