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El cáncer y el genoma: sí es personal

Autor: Claudia Muzzi Fecha: 2016-06-09

Cáncer. La sola mención de la palabra es algo ominoso. Hasta la fecha, en el imaginario colectivo, en el momento en que se emite la palabra esta se convierte en una neblina oscura y densa que impide ver más allá. “Un feo mal” la llaman algunos temerosos incluso de pronunciarla, como si al hacerlo se corporeizara e infectara con solo decirla.

Pero si algo hemos aprendido con el avance de la ciencia es que cada persona es diferente y cada cáncer es diferente.

“Al nivel más simple, el cáncer, o las células cancerosas son células que han perdido la capacidad para someterse al control que el organismo ejerce normalmente sobre todas las células. Como cada individuo es diferente, es importante entender que el cáncer que se le presenta a un individuo es muy diferente al que se le presenta a otro”, comenta el doctor Maurie Markman, Presidente de Medicina y Ciencia en el Eastern Regional Medical Center, CTCA. En este mismo sentido, la doctora Mariana Chávez-McGregor, especialista en oncología médica de mama, afirmó contundentemente durante el “Simposio de tratamiento clínico en la detección temprana del cáncer de mama”, que se llevó a cabo el pasado octubre en las instalaciones del South Eastern Regional Medical Center en Newnan, Georgia: “Lo único que tienen en común los diferentes cánceres de mama es el sitio en el que se desarrollan”.

Una vez que el cáncer ha sido diagnosticado lo que procede es disipar ese nubarrón negro inicial para poder saber particularidades de la enfermedad como su nivel, ubicación, cantidad, si se ha propagado o no, etcétera. Esto llevará a determinar el tratamiento óptimo para esa situación en particular.

“En realidad el tratamiento contra el cáncer es muy complejo y parte de la razón radica en que el cáncer es una constelación de más de 200 enfermedades distintas. Tienen características en común, pero todas difieren mucho las unas de las otras. Además de eso, el cáncer en sí no es homogéneo. Podrían existir tres, cuatro, cinco o hasta seis variaciones distintas en las células cancerosas presentes. La gente pregunta: '¿por qué no desaparece el cáncer? ¿Se encogió 70%, ¿qué pasa con el otro 30?'. Bueno, probablemente se trata de un subtipo diferente de ese cáncer, para el cual será necesario otro tipo de tratamiento distinto”, puntualiza Timothy Birdsall, Vicepresidente Senior de Servicios de Información, Director Ejecutivo Médico de Información y Médico Naturópata del Western Regional Medical Center, CTCA.

Gracias a la secuenciación del genoma, la investigación del cáncer en las últimas décadas ha dado pasos enormes. Se han logrado incluso descifrar los códigos genéticos de los tumores y las maneras en las que reaccionan frente a estímulos ambientales.

Por ejemplo, diversos estudios en gemelos idénticos, han permitido observar la manera en las que un mismo gen se activa o no en los individuos. Este acercamiento, llamado epigenética, es una nueva línea de investigación y propone una tercera vía además de la herencia genética y la influencia del medio ambiente en el desarrollo de una enfermedad.

“Si imaginamos nuestro ADN como un inmenso teclado de piano y nuestros genes como las teclas –donde cada tecla simboliza un segmento de ADN responsable de una nota particular, o rasgo, y todas las teclas se combinan para hacernos quienes somos–, entonces los procesos epigenéticos determinan cuándo y cómo puede tocarse cada tecla, cambiando la melodía que se está interpretando”, escribe Peter Miller, autor del artículo “Una cosa o dos... acerca de los gemelos”, aparecido en la edición de enero de 2012 de National Geographic.

En cuanto al cáncer se refiere, esto quiere decir que hay sustancias químicas que silencian o activan cierta codificación, lo cual, en términos de tratamiento abre todo un nuevo espectro a la hora de decidir cómo se enfrenta determinado tipo de cáncer. Nos hace pensar que, si es posible especificar aquellas sustancias que lo activan, sería posible buscar también las que silencien el gen detonador de cierto tipo de cáncer.

“Actualmente estamos en una etapa muy interesante y de las más prometedoras en la historia del tratamiento contra el cáncer. Hoy se puede generar el perfil genómico de un tumor y conseguir esa identificación individualizada, lo que podría guiarnos para crear un tratamiento personalizado de maneras muy específicas”, afirma Birdsall.

 

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