Apuesta por la luna, otra vez

Publicado el día 14 de Agosto del 2017, Por Sam Howe Verhovek Fotografías: Vincent Fournier

Casi 50 años después de la culminación de la primera carrera espacial importante a la Luna, en la que Estados Unidos y la Unión Soviética gastaron cantidades exorbitantes de dinero público, se desarrolla una intrigante carrera nueva a nuestro vecino más cercano en el espacio, una que involucra dinero privado y costos drásticamente más bajos.

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Casi 50 años después de la culminación de la primera carrera espacial importante a la Luna, en la que Estados Unidos y la Unión Soviética gastaron cantidades exorbitantes de dinero público, se desarrolla una intrigante carrera nueva a nuestro vecino más cercano en el espacio, una que involucra dinero privado y costos drásticamente más bajos.

La recompensa más inmediata, los 20 millones de dólares del Google Lunar XPrize (o GLXP), se otorgará a uno de los cinco equipos finalistas provenientes de todo el mundo. Son los primeros equipos financiados de manera privada que intentarán poner un vehículo ambulante en la Luna, el cual pueda transmitir imágenes de alta definición a la Tierra.

Entre las bases de la competencia se encuentran despegar antes del 31 de diciembre de 2017, aterrizar una nave espacial en la superficie de la Luna, recorrer 500 metros en la Luna y hablar a la Tierra, mediante video e imágenes. Por cada logro extra, los competidores pueden ganar un par de millones de dólares:

 

 

 

 

Synergy Moon - El técnico Eril Reedy analiza el diseño de cohetes en Interorbital Systems (IOS), patrocinador de este equipo internacional. El objetivo de IOS es convertirse en proveedor de lanzamientos de menor costo en la industria espacial privada.

 

 

El Lunar XPrize implica prestigio nacional. Equipos de Estados Unidos, Israel y Japón, más un grupo multinacional, se disputan el honor junto con India; un desfile de otras naciones participó en los 16 equipos que llegaron a la etapa semifinal el año pasado.

Casi tan diversa como sus países de origen es la gama de enfoques y socios comerciales involucrados en resolver tres problemas básicos: el lanzamiento desde la Tierra, el alunizaje y, posteriormente, desplazarse para recolectar y transmitir datos. Para satisfacer este último desafío, tres equipos planean desplegar variantes de un vehículo explorador tradicional (rover), mientras que los otros dos buscan utilizar su módulo de alunizaje para dar un gran salto para el sector privado. Quieren “saltar” el mínimo requerido de 500 metros en la Luna, en lugar de recorrer su superficie en un vehículo.

 

TeamIndus, India - Con un peso de apenas 7.5 kg –pero con el orgullo y las esperanzas de una nación sobre su delgada estructura–, el explorador del equipo indio, cuyo nombre en código es ECA, es sometido a pruebas en Bangalore. Un gran globo de helio sujeto a él simula la gravedad lunar, un sexto de la de la Tierra.

 

 

TeamIndus, India - Con ECA en reposo, el ingeniero Lakshman Murthy toma un descanso. Los al menos 100 miembros del equipo esperan dividendos mucho mayores que el dinero del premio. “Hay chicos muy brillantes en ciudades y regiones remotas del país –dice Sheelika Ravishankar (apodada Maestra Jedi por el equipo)–. Necesitamos hacerles saber que todo es posible”.

 

 

Este nuevo esprint al espacio plantea una pregunta que habría sido ridícula durante la Guerra Fría, en los años sesenta, cuando Estados Unidos estaba dispuesto a gastar más de 4 % de su presupuesto federal para vencer a la superpotencia enemiga en la carrera a la Luna: ¿puede alguien en verdad hacer dinero aventurándose en el grandioso espacio? Para una gama manifiestamente amplia de empresarios, científicos y visionarios, la respuesta es un entusiasta “sí”.

 

 

SpaceIL, Israel - Vestida con su traje espacial oficial en la oficina central del equipo en Tel Aviv, Yuval Klinger, de siete años, sigue con entusiasmo el progreso de la organización israelí y reflexiona sobre si la exploración espacial podría formar parte de sus planes futuros de carrera. Está lejos de ser la única interesada. “Queremos que todos los niños de Israel estén muy pendientes de esto –dice el líder de SpaceIL, Eran Privman–. Queremos que sean capaces de explicarles a sus padres lo que ocurre”.

 

Bob Richards, fundador y director ejecutivo de Moon Express, el equipo estadounidense, predice que el primer billonario del mundo será un empresario espacial, quizá uno que extraiga del suelo lunar helio-3, gas inusual en la Tierra pero abundante en la Luna, y una excelente fuente potencial de combustible para fusión nuclear, un santo grial de la tecnología energética que los científicos han tratado de dominar por décadas. También se puede obtener una enorme fortuna de los asteroides y otros objetos próximos a la Tierra, de los que la tecnología robótica podría ayudar a extraer grandes cantidades de oro, plata, platino, titanio y otros elementos preciados que se encuentran en ellos.

 

 

Equipo Hakuto, Japón - Kyoko Yonezawa reflexiona sobre el progreso del equipo mientras se acerca el plazo para el lanzamiento. El plan es que Sorato, el rover japonés, consiga un lugar para viajar a la Luna a bordo del cohete y el módulo de alunizaje de TeamIndus, y se espera que los rovers luchen hasta el final en la Luna. El orgullo nacional y el optimismo de los jóvenes han convertido la búsqueda del XPrize en una gran historia en Japón. El líder del equipo, Takeshi Hakamada, explica: “No entramos solo para ganar, aunque sería agradable hacerlo”.

 

 

El propósito fundamental de la competencia por el premio Lunar XPrize, comenta Chanda Gonzales-Mowrer, directora senior de la fundación, es ayudar a allanar el camino hacia “una nueva era de acceso asequible a la Luna y más allá”.

 

 

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