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Las paredes de la cámara mortuoria del rey Tutankamón están decoradas con escenas que representan los ritos fúnebres del joven faraón. Escaneos con radar sugieren la presencia de espacios abiertos detrás de las paredes.
 
 
Las paredes de la cámara mortuoria del rey Tutankamón están decoradas con escenas que representan los ritos fúnebres del joven faraón. Escaneos con radar sugieren la presencia de espacios abiertos detrás de las paredes.
Foto: Brando Quilicci, National Geographic, Brando Quilicci, National Geogra
 
 

Nuevas pruebas de cámaras ocultas en la tumba de Tutankamón

Autor: Peter Hessler Fecha: 2016-06-09

Desde hace al menos 3,339 años, nadie ha visto lo que se oculta detrás de las paredes norte y oeste de la cámara mortuoria de Tutankamón. Sin embargo, este secreto de más de tres milenios podría terminar muy pronto.

Este jueves, Mamdouh Eldamaty, ministro de Antigüedades egipcio, celebró una conferencia de prensa en El Cairo para anunciar una prueba nueva y prometedora: escaneos con radar de dichas paredes han revelado no solo la presencia de cámaras ocultas, sino también de objetos no identificados que yacen dentro de las habitaciones. Eldamaty agregó que los objetos parecen estar compuestos de metal y materia orgánica.

“Podría ser el descubrimiento del siglo”, declaró. Tras señalar que no puede especular más sobre las cosas que se encuentran en las cámaras, dijo que se ha programado otro escaneo con radar para fines de este mes, a fin de determinar la mejor manera de proseguir con la investigación.

Los resultados del escaneo con radar son otro paso en un estudio novedoso y radical de la tumba más famosa del Valle de los Reyes. Descubierta por el arqueólogo Howard Carter en 1922, la tumba del rey Tutankamón produjo una variedad de bienes mortuorios asombrosa: más de 5,000 artefactos, muchos de ellos en condiciones impecables. Era la tumba real más intacta jamás hallada, y proporcionó a los egiptólogos una visión sin precedentes de la vida material de un soberano que murió durante el siglo XIV a.C.

Hirokatsu Watanabe desliza su radar por la pared norte de la cámara mortuoria de Tutankamón, durante el escaneo del otoño pasado.

Fotografía: Brando Quilicci, National Geographic

No obstante, durante la mayor parte de un siglo, nadie imaginó que la minuciosa excavación de Carter –quien pasó una década documentando y retirando objetos de la tumba- podría estar, esencialmente, inconclusa. En julio del año pasado, Nicholas Reeves, arqueólogo británico especializado en el Valle de los Reyes, publicó un artículo donde afirmaba que, de hecho, podría haber otra tumba tras los muros de la cámara mortuoria de Tutankamón. (Lee: La búsqueda desesperada de la reina Nefertiti)

Reeves basó su teoría en el examen cuidadoso de escaneos láser de alta resolución practicados a la tumba, los cuales parecían indicar rastros de pasadizos y aberturas de puertas que parecían haber sido encaladas y sobrepintadas durante la preparación de la cámara de Tutankamón.

Al principio, el artículo de Reeves fue descartado por muchos egiptólogos, pero en los últimos seis meses, un examen continuo de la tumba ha apoyado varias de sus ideas clave. “No he encontrado algo que me haga dudar de mis conclusiones iniciales –dijo Reeves, al contactarlo por teléfono a principios de esta semana-. Creo que estamos próximos a una resolución”.

Los resultados de radar representan el respaldo más importante hasta el momento. En noviembre pasado, Eldamaty invitó a Reeves y a Hirokatsu Watanabe, especialista japonés en radar, a viajar a Luxor, donde pasaron dos noches realizando escaneos con radar de las paredes oeste y norte de la cámara mortuoria de Tutankamón. Una lectura inicial del escaneo resultó muy provocadora: luego de las pruebas de noviembre, Eldamaty anunció que estaba “90 por ciento seguro” de que había otra cámara detrás de la pare norte de la tumba. Mas sus comentarios se basaron únicamente en el análisis de un hombre –Watanabe- y en aquel momento, el especialista japonés todavía no había hecho un estudio detallado de sus datos.

Sin embargo, el anuncio de este jueves se fundamentó en el informe completo de Watanabe, el cual fue entregado al ministro a principios de año. Eldamaty señaló que el especialista nipón opina que hay objetos hechos de metal y material orgánico detrás de la pared norte, y otros más compuestos de material orgánico detrás de la pared occidental. “Pero no puedo decir, exactamente qué son”, puntualizó Eldamaty en la conferencia de prensa.

Watanabe señala la pantalla de su computadora y explica las barras que representan los datos de radar que determinan la estructura del material de las paredes.

Fotografía: Brando Quilicci, National Geographic

 

Hay algo allí dentro”

Estos hallazgos de radar también han sido revisados por expertos ajenos al proyecto. Remy Hiramoto, especialista en semiconductores y microelectrónica, quien ha sido consultor del Proyecto Sarcófagos Egipcios de UCLA, estudió los datos en bruto con algunos de sus colegas, incluido Adrian Tang, investigador estratégico que trabaja en el grupo de sistemas THz del Laboratorio de Propulsión a Chorro de NASA.

Al contactarlo vía telefónica a principios de semana, Hiramoto describió el conjunto de datos como “sólido”, y dijo que el equipo de Watanabe se había desempeñado bien en la tumba. “Valida la hipótesis inicial de que hay una cámara o cavidad no natural al otro lado de esa pared –dijo Hiramoto-. Basado en las firmas de los datos, hay un vacío, y definitivamente hay algo que está dentro del vacío. Hay algo allí dentro”.

Hiramoto dijo que él y sus colegas no podían determinar de qué estaban hechos los objetos, o qué podrían ser; si eran rasgos naturales, bienes mortuorios o algo más. Pero señaló que la lectura de radar es “como una prueba Rorshach”, y semejante trabajo tiende a ser altamente especializado.

Jason Herrmann, especialista en geofísica arqueológica de la Universidad Eberhard Karls en Tubinga, Alemania, dijo que un experto en radar puede determinar ciertos detalles sobre materiales que no se ven. “En experiencias pasadas, he podido distinguir metal de piedras con mucha facilidad”, comentó, agregando que ha usado el radar para localizar artefactos de metal que estaban enterrados dentro de dunas de arena en Emiratos Árabes Unidos. Dijo que detectar un objeto de metal en una habitación de piedra tallada debía ser más fácil que detectarlo en arena.

“No me sorprende que haya podido detectar algo que es un reflector más débil de lo que sería la piedra, o el metal”, concluyó Herrmann, refiriéndose a la posible presencia de materia orgánica.

A fines de este mes, un equipo de especialistas de National Geographic viajará a Egipto, por invitación de Eldamaty, para realizar otra serie de pruebas con radar, esperando confirmar los resultados de Watanabe. Durante la conferencia de prensa, Eldamaty mencionó que una de las finalidades principales del nuevo escaneo será determinar el espesor de las paredes, para decidir el siguiente paso de la investigación. No obstante, se negó a revelar cuál será ese paso. “Tendremos que esperar”, dijo.

¿Los indicios apuntan a la reina Nefertiti?

Casi cualquier cosa que emerja de detrás de las paredes obligará a los especialistas a visualizar la era de Tutankamón con nuevos ojos. “Nos hace replantearlo todo”, dijo Kara Cooney, egiptóloga de UCLA, quien ha realizado extensas investigaciones de la Dinastía XVIII, el periodo de Tutankamón. Dijo que uno de los aspectos más explosivos de la teoría de Reeves es la idea de que Nefertiti, a quien la mayoría considera la madrastra de Tutankamón, pueda estar sepultada detrás de la pared norte de la tumba.

Hasta ahora, no hay pruebas contundentes para confirmar la teoría, pero varios egiptólogos prominentes han aceptado la sugerencia de Reeves de que la famosa máscara funeraria de Tutankamón fue confeccionada, originalmente, para Nefertiti. Y hay indicios de que los bienes mortuorios del joven faraón estaban destinados, en principio, a alguien más.

Cooney dice que, ahora, cada vez que mira las estatuas de Tutankamón, no está segura si está viendo el rostro del rey o el de Nefertiti, parte de una desorientación que empiezan a experimentar los expertos al confrontar nuevas posibilidades respecto de la Dinastía XVIII. “Miras el sarcófago, la tumba, las estatuas –dijo-. Y ahora, tienes que reevaluar todo el periodo”.

 

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