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El Jardín Etnobotánico de Oaxaca

Arte, naturaleza y sustentabilidad

FECHA DE PUBLICACIÓN:2011-07-02     AUTOR: Claudia Muzzi (Texto y fotos)

De entre las cosas que más me recomendaron hacer durante mi primer viaje a la ciudad de Oaxaca fue visitar el Jardín Etnobotánico. Había recibido cualquier cantidad de consejos: tlayudas, mezcales, moles, mercado, pero esta fue una sugerencia muy puntual e inédita.

De este estado, conocía solamente la costa y, sí, es impresionante y abrumadora en su tropicalidad y vegetación, sin embargo no había prestado una atención específica como la que ahora me demandaba esta especie de misión.

Los árboles me llamaron mucho la atención desde que dejé el aeropuerto: son rotundos, protagónicos, te obligan a verlos y a reconocerlos o a saber que nunca habías visto uno así.

El Jardín Etnobotánico lo vi ese mismo día, desde el exconvento de Santo Domingo a cuyas espaldas está. De hecho, originalmente el terreno en el que ahora se encuentra el jardín formaba parte del huerto del convento y todo el conjunto actualmente constituye el centro Cultural Santo Domingo.

A la mañana siguiente, sin embargo, fue cuando tomé la visita guiada.

El objetivo del Jardín Etnobotánico -cuyo diseño estuvo a cargo de Francisco Toledo y Luis Zárate- no es solamente compilar la flora y tipos de suelo de cada región y clima del estado. Las 965 especies que tiene el jardín representan apenas alrededor de 11% de la flora de Oaxaca.

Cada espécimen ha sido elegido por tener relevancia cultural para Oaxaca: son plantas que tienen y han tenido desde hace siglos? un sitio en la vida cotidiana o en la medicina tradicional de los habitantes del estado.


Patio del Huaje. Diseñado por Francisco Toledo, este
espacio, con un mínimo de elementos, conjuga lo
prehispánico, lo colonial y lo contemporáneo y es un
ejemplo perfecto de cómo pueden coexistir y
resignificarse las diferentes tradiciones.

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