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John Glenn: astronauta y bastión de la Guerra Fría

Hace cincuenta años, el 1 de Marzo de 1962, una congregación multitudinaria se esbozaba en las calles de Nueva York.

FECHA DE PUBLICACIÓN:2012-02-20     AUTOR: Rafael Ochoa

Fuente: Scientific American

Desde ventanas, cornisas, azoteas o cualquier ángulo, la gente se abarrotaba para ver o tener siquiera un soslayo de un héroe auténtico para la unión americana: John Herschel Glenn Jr, sentado en el asiento trasero de un automóvil que se trasladaba lento, propinaba saludos y sonrisas a las personas que le hacían piropos y halagos.

Al final, el prejuicio humano sobre lo que debe ser un héroe prevalecía. John Glenn lucía como un astronauta debe lucir, hombre entrenado física y mentalmente, imagen del triunfo americano sobre una batalla sucedida en la Guerra Fría y la carrera espacial.

Hace 50 años John Glenn se convirtió en el primer hombre en orbitar la Tierra, el segundo estadounidense en sentir la nula presión atmosférica que suponía estar en el vacío del espacio exterior. El 20 de febrero de 1962, Glenn circundó la orbita terrestre, tres veces, en el transbordador de matices primitivos llamado Mercury-Atlas Friendship, para después amarizar en el Océano Atlántico, 5 horas después del lanzamiento.

Un punto a favor de EU en el conflicto hegemónico contra la otrora Unión Soviética, un punto a favor en la carrera espacial (y más indirectamente, en la carrera armamentista). Poco después, John Glenn se retiró de la NASA para fungir como senador de Ohio, por más de tres décadas, en el congreso estadounidense.

Pero esa pequeña voz que llama al hombre a cumplir con lo que es suyo, sirvió para que Glenn retornara al espacio en 1998, en el transbordador Space Shuttle Discovery (comúnmente conocido a secas como el Discovery, que por cierto se jubiló el año pasado convirtiéndose en el último transbordador que surcó el espacio), generando el récord de ser el hombre más viejo que ha volado por el cielo vacío, a los 77 años de edad.

Esta historia, junto con otras tramas que fungen como consejos sabios para la historia de la humanidad, es parte de una serie de entrevistas llamada "The Right Stuff" (Las cosas correctas), cuyo autor es el periodista de EU Jim Clash, famoso explorador, que intenta reunir el testimonio de pilotos de prueba, astronautas, alpinistas, argonautas o marinos, científicos, atletas olímpicos y corredores, que por sus esfuerzos hicieron del mundo, directa o indirectamente, un lugar mejor. Hombres que en su cotidianeidad arriesgaron sus vidas no para enriquecerse de la fama y fortuna, sino por su país, por sus ideales, por la ciencia o por el ímpetu humano de conocer más, más y cada vez más.

Entonces, a pregunta expresa de Clash, John nos habla de su experiencia en aquel vuelo: "Lo que las personas olvidan es lo que puntualizó ese vuelo, la racionalidad detrás. Fue por mucho parte de la Guerra Fría. Los soviéticos estaban clamando por una superioridad técnica e investigativa sobre EU. Ellos estaban trayendo miles de jóvenes provenientes del tercer mundo, para brindarles educación en Moscú, y después enviarlos a diversas partes de la Unión Soviética y regresarlos a sus hogares de origen, como pequeños emisarios del comunismo.

"Sus pretensiones por la superioridad técnica nacieron en el hecho de que lanzaban cosas (al espacio exterior), mientras que las nuestras constantemente fallaban en la plataforma de lanzamiento. Ellos, por supuesto, orbitaron antes que nosotros. Pensamos que íbamos a ser los primeros en el espacio con Al Shepard en un vuelo suborbital de 1961, y ante nosotros, ellos lanzaron a Gagarin a órbita antes que Al. Así que había una actualización que teníamos que hacer. Ciertamente no creíamos que fueran superiores. Ellos eran buenos en esa área particular de ser los primeros, pero sabíamos que en el trayecto éramos tan buenos o mejores que lo que ellos eran.

"Ahora, miramos hacia atrás y decimos "Oh, ese sólo fue un pequeño incidente", pero en aquellos días habían serios documentos sobre el futuro del comunismo alrededor de mundo, si iba a ser un factor predominante. Nosotros tomamos esto muy seriamente (?)".

Hoy, a pesar del recorte fiscal que la administración de Obama le hizo a la NASA, y que consecuentemente anuló los proyectos inmediatos para lanzamientos espaciales desde EU, el legado de Glenn predomina en el imaginario del mundo para constatar que el hombre, siempre que sea invadido por la curiosidad y la voluntad de crecer, es propenso a superarse a sí mismo y llegar a confines que antes se consideraban imposibles de alcanzar.

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