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Anguilas, viajeras misteriosas

Las anguilas pasan décadas en ríos y lagos,después cruzan océanos y desovan en secreto.

FECHA DE PUBLICACIÓN:2011-03-30     AUTOR: James Prosek

Cuando era niño, encontraba más anguilas en los crucigramas y en el Scrabble que en las regiones silvestres cercanas a mi hogar de Connecticut. Pero las de carne y hueso, cuando mis amigos y yo las atrapábamos por error en nuestras idas a pescar, resultaban ajenas y raras, cosas innombrables ?¿eran serpientes o qué?y nos daba miedo sacar el anzuelo de sus bocas. Un día, un anciano que pescaba cerca nos dijo que eran peces. Sabía que si esto era cierto, las anguilas no se parecían a ningún otro pez.

Durante gran parte de mi vida no tuve mucha oportunidad de poner atención a las anguilas. Entonces, hace seis años, en las montañas Catskills, en el estado de Nueva York, un día de noviembre decidí seguir la indicación de un letrero que decía: "Manjares del Delaware, Ahumadero". Por un sinuoso camino rústico a través de un sombreado bosque de abetos, llegué a una pequeña choza de cartón alquitranado con una chimenea plateada, situada en una ribera alta que tenía vista hacia el brazo oriental del río Delaware. Un hombre de barba puntiaguda y blanca y con cola de caballo, que parecía un duende del bosque, saltó detrás de la puerta de triplay del ahumadero. Su nombre era Ray Turner.

Cada verano, cuando el caudal del río está bajo, Turnerm que también es un poco escurridizo, rudo y misterioso remodela los muros de piedra en forma de V de una represa que canaliza el agua hacia un armazón de madera diseñado para atrapar peces. Se lleva casi cuatro meses para terminar el trabajo, en preparación para el paso de las anguilas, que ocurre sólo durante dos días en septiembre, alrededor de las noches oscuras de luna nueva, cuando las anguilas maduras nadan corriente abajo hacia el océano. El paso de las anguilas corresponde a las inundaciones causadas por las tormentas en temporada de huracanes, cuando el cielo está más oscuro y los ríos más crecidos. Como observó Rachel Carson, la anguila es "una amante de la oscuridad".

Remamos en una canoa corriente arriba desde la casa de Turner hacia la represa. "Ahí está la calvita", dijo, señalando un águila calva que volaba en círculos a baja altura, poniendo atención al armazón de madera para ver si podía obtener un pez antes que Turner. En este valle amplio, que recuerda una pintura de la escuela Hudson River, la represa convertía el paisaje en una impresionante obra de arte.

Cuando la migración de septiembre es buena, Turner puede atrapar hasta 2?500 anguilas. "Cada año dejo que la más grande regrese al río", dijo (suponiendo que la anguila es hembra y logra llegar al mar para desovar, pondrá hasta 30 millones de huevos). Turner ahúma sus anguilas y las vende a transeúntes, restaurantes y comerciantes, con lo que gana hasta 20 000 dólares al año. "Creo que las anguilas son la proteína de mejor calidad en mi línea: un sabor de pescado único, ahumado con madera de manzano y un toque de miel otoñal".

De regreso en el ahumadero, Turner me mostró dos cámaras de bloques de concreto en donde las anguilas, aderezadas con sal, azúcar morena y miel local cuelgan de unas varas. Detrás de cada cámara hay una estufa de tonel de 200 litros. Una vez que el fuego se enciende en la estufa, Turner dirige el calor y el humo hacia la cámara y las anguilas se cocinan a 70 u 80 grados Celsius por un mínimo de cuatro horas.

Turner me condujo por la puerta trasera, detrás de una pila de madera de manzano partida a mano, hasta un tanque de madera, como un tonel de vino gigante cortado a la mitad, cubierto de musgo y del que escurría agua desde sus tablones hinchados. Me asomé a un estanque claro. Turner movió el agua con una red y agitó unas 500 anguilas plateadas, la mayoría tan anchas como una moneda de un dólar y hasta de un metro de largo. Eran flexibles y sensuales? simplemente mágicas.

Las anguilas de agua dulce, del género Anguilla, son peces ancestrales. Empezaron su evolución hace más de 50 millones de años, dividiéndose en 16 especies y tres subespecies. La mayoría de los peces migratorios, como el salmón y el sábalo, son anádromos, desovan en agua dulce y viven en agua salada cuando son adultos. La anguila de agua dulce es uno de los pocos peces que hacen lo contrario: desova en el océano y pasa su vida adulta en lagos, ríos y estuarios, una historia de vida conocida como catadromía. En general, las anguilas hembra se encuentran corriente arriba en los sistemas fluviales, en tanto que los machos se quedan en los estuarios. Las anguilas pueden pasar décadas en los ríos antes de regresar al océano para desovar y después morir. Nadie ha sido capaz de atestiguar el desove de las anguilas de agua dulce, y para los ictiólogos especialistas en anguilas, la solución de este misterio reproductivo sigue siendo el equivalente al Santo Grial.

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