http://ngenespanol.com/
Indonesia: Hacer frente a los fanáticos
-
ARTICULOS
Birmania, entre la reforma y represión
-
ARTICULOS
El corazón herido de Madagascar
-
ARTICULOS
La curiosa evolución de las plumas
Abu Bakar Baasyir vive en una modesta casa de una planta en los terrenos del internado que ayudó a fundar en el tranquilo poblado de Ngruki, en medio del altiplano central de la isla principal de Indonesia, Java. Baasyir tiene 71 años, es delgado como un tallo, lleva barba de candado y tiene ojos oscuros vivarachos ampliados por gafas con montura de oro. Es el presunto dirigente espiritual del grupo militante islámico Jemaah Islamiyah, al que se ha relacionado con por lo menos media docena de atentados con bombas en Indonesia durante la última década, incluidas las devastadoras explosiones en clubes nocturnos de Bali en 2002 y, quizá, los atentados suicidas registrados en hoteles de lujo de Yakarta el verano pasado.
El cambio, no obstante, también es resultado de una actividad que, por décadas, han realizado los educadores indonesios para implementar reformas en sus escuelas. Desde 2004, todos los estudiantes que ingresan en el sistema islámico estatal deben tomar cursos de civismo, derechos humanos y democracia.
Incluso Ngruki, pese a su reputación de semillero de radicales, acepta las directrices gubernamentales. Al fin y al cabo, Indonesia podría ser demasiado grande y multiforme para adherirse a cualquier definición limitada del islam. Aun algo tan secular como el lanzamiento de la versión indonesia de American Idol puede ser una plataforma para la diversidad islámica.
Durante una temporada reciente, las dos concursantes finales eran mujeres musulmanas. Una llevaba velo, la otra no. A nadie pareció importarle. El lema nacional de Indonesia, después de todo, es "Bhinneka tunggal ika" (unidad en la diversidad). "El islam es en Indonesia un enorme manto bajo el cual todas las voces pueden hablar entre sí", afirma Robin Bush, de Asia Foundation.
Los grupos marginales, señala, pueden recibir una atención desmedida de los medios y atemorizar a la gente para que no los denuncien públicamente. Pueden incluso enviar ataques suicidas a hoteles, pero su alcance no se ha extendido a las urnas. Desde luego, eso podría cambiar.
La persistente corrupción gubernamental, otro dirigente parecido a Suharto, un imán carismático que pueda cohesionar a los desafectos, cualquiera de estos casos podría modificar el equilibrio en Indonesia. "Si nuestro gobierno secular no cumple, Jemaah Islamiyah contará con muchos inquietos para reclutar -dice Ismail-. Creo que estaremos en una evolución constante. Cuando las influencias occidentales se vuelvan muy fuertes, los elementos musulmanes se harán más ruidosos. Cuando las voces islámicas suban demasiado, se elevarán las voces seculares. Siempre será así. Suben y bajan. Suben y bajan. Bienvenidos a Indonesia".
-
REDES SOCIALES
-
Recibe nuestro newsletter
- Más de National Geographic en Español








