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Marruecos todoterreno

Una aventura por las montañas del Rif y el desierto del Sahara.

FECHA DE PUBLICACIÓN:2013-01-17     AUTOR: Texto y Fotos: Alfredo Martínez Fernández

La aventura empezó en las puertas de Hercúleas, conocidas como el estrecho de Gibraltar: 13 kilómetros que separan a Europa de África, ahí en Algeciras abordamos un ferri rumbo a Ceuta, donde rentamos un vehículo 4x4.

La primera parada fue en Tetuán, conocida como la "paloma blanca". La medina de esta ciudad es Patrimonio de la Humanidad y la mejor forma de explorarla es caminando su muralla de cinco kilómetros y perdiéndote entre la muchedumbre de comerciantes.

Después manejamos hasta la imperial Fez, situada en las colinas del Atlas Medio a lo largo del río Wadi Fez; una medina conformada por murallas y laberintos venerada por haber sido un centro educativo, cultural y religioso.

Considerada "capital bereber", la ciudad de Marrakech está entre las montañas del Atlas, el desierto del Sahara y la costa Atlántica. Durante nuestras visitas al zoco y a su plaza Djemaa el-fna quedamos fascinados por la variedad de objetos. Recorre las joyas arquitectónicas estilo mudéjar como la mezquita, el Palacio El Badi y las Tumbas Sadianas.

A 32 kilómetros de Quarzazate está Aït Benhaddou, donde se ubica uno de los kasbahs mejor conservados del Atlas, que ha servido de locación para más de 20 películas, como Lawrence de Arabia.

Ansiosos por descubrir estas tierras remotas, nos internamos en los valles del Dra. Es un viaje en el tiempo; la gente transita entre los casbahs y palmerales con sus burros cargados con alforjas, las mujeres, con el rostro cubierto, lucen sus tradicionales trajes negros.

La siguiente parada fue Zagora, ideal para hacer un recorrido en camello por el desierto del Sahara marroquí. Otra vez en nuestro vehículo doble tracción, nos dirigimos a Tafilalt, para contemplar las dunas del Erg Chebbi.

Al día siguiente, al alba, nos pusimos en marcha rumbo a las dunas para contemplar el amanecer desde lo alto, una visión verdaderamente espectacular. Retornamos hacia la Gran Duna del Erg Chebbi, siguiendo la línea fronteriza con Argelia donde visitamos algunos campamentos de beduinos. En el viaje de regreso a Erfoud fuimos sorprendidos por una tormenta de arena, fue tal la fuerza que decidimos cambiar la ruta y nos dirigimos hacia el Valle de Dadés, y de ahí a Tinerhir.

La aventura continuó rumbo al Valle del Dadès, que divide al alto Atlas del Jebel Sarhro. En El-KelaÓ M' Gouna nos desviamos hacia a las montañas del Gran Atlas, donde completaríamos el último tramo. A nuestro paso fuimos visitando numerosos poblados y campamentos bereberes.

Nada mejor para rematar esta travesía que descansar en Essouira, una de las playas más bellas de Marruecos. Aquí está el antiguo puerto de Mogador.

¡Qué mejor combinación que un paseo en camello y un chapuzón en las playas Sidi Kaouki y Moulay Bouzarktoun para despedirse del territorio marroquí.

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